El Quinto Elemento
"La esencia crítica de nuestra realidad"
Angélica María Arredondo Arrambide
El arqueólogo Francisco Mendoza Pérez, ha dedicado buena parte de su vida a investigar, preservar y difundir ese patrimonio. Su pasión por la historia tamaulipeca lo ha llevado a recorrer cañones, descubrir vestigios y defender espacios que considera fundamentales para comprender nuestras raíces.
En esa labor destaca el sitio denominado «Ciudad Perdida», localizado por Daniel Alberto Espinosa Huerta y Benigno Gómez Garza en la zona serrana de Ciudad Victoria.
Se trata de dos plafones rocosos en los que se observan representaciones de personajes que parecen bailar en círculo. En el lugar se vislumbra un arroyo, pequeñas terrazas naturales y una especie de plaza formada entre paredes calizas erosionadas por el paso del agua.
Para Mendoza Pérez, estas características podrían indicar que se trata de un espacio ceremonial. La presencia del color amarillo en las pinturas y la existencia de agua durante una temporada de sequía son elementos que considera relevantes para continuar con la investigación.
El arqueólogo plantea que las representaciones podrían estar relacionadas con antiguos grupos indígenas, entre ellos los janambres.
Sin embargo, reconoce que la antigüedad, el significado de las figuras y la función del sitio requieren estudios especializados que permitan conocer con mayor precisión su importancia histórica.
La «Ciudad Perdida» representa, desde su perspectiva, una nueva oportunidad para profundizar en el conocimiento de las expresiones simbólicas de los pueblos que habitaron la Sierra Madre Oriental.
Entre los proyectos académicos que han marcado su trayectoria se encuentra la investigación El mitote , una mirada al pasado indígena en el noreste mexicano entre los siglos XVI y XVIII, derivada de su tesis de maestría.
Mendoza Pérez, explica que su interés surgió de la inquietud por conocer a los grupos indígenas que habitaron Tamaulipas y sus manifestaciones culturales.
En el Cañón de Santa Olalla, en Burgos, encontró representaciones rupestres que interpreta como posibles escenas de fiestas o mitotes indígenas, con figuras que podrían estar relacionadas con prácticas ceremoniales.
Ahora, el hallazgo de nuevas representaciones en la denominada «Ciudad Perdida» amplía el campo de estudio de este proyecto.
Su trabajo busca acercarse a la historia de los pueblos originarios a través de las imágenes que dejaron en las paredes de las montañas, como testimonios de una cultura que permanece parcialmente desconocida.
El arqueólogo insta a las autoridades de los tres niveles a la creación de un instituto para estudiar la asombrosa historia de Tamaulipas, un estado que lo tiene todo y mucho por contar.
Francisco Mendoza Pérez, considera necesario fortalecer la investigación antropológica en el estado.
Entre sus propuestas se encuentra la creación de un instituto de investigaciones antropológicas, la elaboración de un catálogo de arte rupestre de Tamaulipas y el fortalecimiento de los museos municipales.
También plantea impulsar proyectos relacionados con la cultura huasteca, los pueblos prehispánicos y los vestigios que permanecen fuera de los circuitos turísticos tradicionales.
Su visión incluye el desarrollo de iniciativas como Antropología en Tamaulipas, RockArTam, enfocado en el arte rupestre tamaulipeco, y el Centro Cultural Ajactic, con el propósito de promover el conocimiento de la cultura huasteca.
Para el arqueólogo, la investigación y la difusión son herramientas fundamentales para que la población conozca y valore el patrimonio que existe en su propio territorio.
El Valle de los Mamuts, una defensa que nació en la infancia
La historia personal de Mendoza Pérez está estrechamente ligada al Valle de los Mamuts, en su lugar de nacimiento : Xicoténcatl.
Desde niño conoció este sitio, al que llegó acompañado por su padre. Posteriormente, bajo la orientación del profesor José de Jesús Almanza, fortaleció su interés por la arqueología y participó en esfuerzos de recopilación y divulgación de materiales prehistóricos.
El arqueólogo recuerda que desde hace décadas el valle ha sido objeto de saqueos y lamenta que proyectos destinados a su aprovechamiento educativo, no hayan logrado consolidarse como se esperaba.
Su trabajo ha estado encaminado a preservar la memoria de los grandes mamíferos que habitaron esa región y a promover el conocimiento de la prehistoria tamaulipeca.
De esa vocación surgió también su interés por impulsar una ruta turística denominada De la Prehistoria al Cielo, así como proyectos educativos que permitan a los niños conocer los fósiles y la riqueza paleontológica de su estado.
Su propuesta contempla la protección del Valle de los Mamuts y el impulso de una declaratoria nacional que contribuya a conservar adecuadamente este patrimonio.
La visión de Francisco Mendoza Pérez abarca distintos espacios de la geografía tamaulipeca, que gira en torno a la investigación e incentivar el turismo cultural.
Entre los sitios que considera importantes para la investigación, conservación y eventual apertura al público, menciona San Antonio de las Ruinas, en Altas Cumbres; Balcón de Montezuma; Tammapul; El Sabinito y el Cañón de Santa Olalla, en la Sierra Chiquita de San Carlos.
Su interés está centrado en acercar a la población a estos lugares mediante recorridos guiados, actividades culturales y proyectos de divulgación.
El arqueólogo destaca la importancia de proteger los sitios antes de promover su aprovechamiento turístico. Para él, la conservación del patrimonio natural y cultural debe ser la base de cualquier iniciativa que busque mostrar al mundo la riqueza histórica de Tamaulipas.
Una vida dedicada a conocer y difundir las raíces tamaulipecas por más de diez años como docente, labor que le permitió transmitir sus conocimientos a generaciones de los profesionistas de ahora.
Licenciado en Arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia y maestro en Historia y Estudios Contemporáneos del Noreste por el Colegio de Tamaulipas, Francisco Mendoza Pérez ha desarrollado una trayectoria vinculada con la investigación, el patrimonio y la gestión cultural.
Ha trabajado como investigador del INAH, director de Patrimonio Histórico y Cultural del ITCA, director del Museo Regional de Historia de Tamaulipas y responsable de áreas relacionadas con la antropología, la historia y la protección del patrimonio cultural.
También ha participado en trabajos arqueológicos en municipios como Llera, Altamira, Reynosa y Tula, además de colaborar en proyectos fuera del estado.
Su experiencia en museos, sus publicaciones y su trabajo de divulgación reflejan una vocación que busca acercar la historia a la sociedad.
Actualmente, combina su actividad como guía especializado, la impartición de cursos y talleres y sus proyectos de investigación y difusión cultural.
En sus recorridos por la geografía tamaulipeca, recuerda con especial afecto a su amigo Eduardo Martínez Maldonado, conocido como Don Lalo, de quien aprendió importantes lecciones sobre el trabajo de campo y el conocimiento que las comunidades poseen sobre su entorno.
Para Mendoza Pérez, ser antropólogo también significa escuchar a la gente, valorar sus conocimientos y compartir con las nuevas generaciones el legado de sus antepasados.
La labor del arqueólogo Francisco Mendoza Pérez representa una mirada hacia el patrimonio que existe en las montañas, los cañones, los fósiles y los antiguos asentamientos de Tamaulipas.
Su propuesta de Victoria entre Cañones busca rescatar y difundir la riqueza natural, histórica y cultural de Ciudad Victoria y de Altas Cumbres.
La «Ciudad Perdida», el Valle de los Mamuts, los mitotes indígenas y los vestigios de los pueblos prehispánicos forman parte de una historia que, desde su perspectiva, debe ser investigada, protegida y transmitida.
En cada recorrido, en cada hallazgo y en cada proyecto, el arqueólogo mantiene viva una convicción: Tamaulipas posee una riqueza ancestral que merece ser conocida por sus propios habitantes.
La historia que habla de nuestra tierra, no solamente se encuentra en los libros. También permanece en las piedras, en las montañas, en los fósiles y en las huellas de quienes nos antecedieron.
Conocerla, rescatarla y compartirla es la manera de mantener viva nuestra identidad tamaulipeca.
Y nuestra labor informativa es compartir también la experiencia de Tamaulipecos estudiosos de piezas y diversidad arqueológica de la riqueza histórica que tiene Tamaulipas.
















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