El grupo hutí de Yemen aseguró que la navegación internacional en el mar Rojo y el estrecho de Bab al-Mandab “sigue siendo segura y regular”, pese a la reciente toma de la ciudad portuaria de Moca y de las islas Hanish.
La declaración, difundida por su vocero Mohammed Abdul-Salam, busca reducir la alarma internacional en torno a la seguridad marítima, aunque no mencionó la prohibición impuesta a buques saudíes ni los ataques previos contra petroleros.
La captura de Moca, ubicada a 70 kilómetros del estrecho, representa un avance estratégico para los hutíes, pues acerca el frente de batalla a una de las rutas más críticas del comercio global de petróleo y gas.
El control de este puerto y de las islas refuerza su capacidad de presión sobre el Gobierno yemení, que se replegó hacia el sur y declaró una “zona mortal” en la costa occidental, prometiendo usar todo su poder de fuego contra nuevas incursiones.
La escalada militar marca el episodio más grave desde la tregua mediada por la ONU en 2022, evidenciando la fragilidad del proceso de paz y el riesgo de que Yemen vuelva a convertirse en epicentro de una crisis regional.
La insistencia hutí en presentar sus operaciones como “defensivas” contrasta con la percepción internacional de que su avance amenaza la estabilidad de una vía marítima vital para la economía mundial.




Opina sobre este artículo