Ver una semilla crecer hasta que se convierte en un alimento, y luego consumirlo, es una forma de contactar con la naturaleza y con el ciclo de la vida.
estos cultivos nos hacen conscientes del valor y la calidad de los alimentos, sobre todo del sabor de algo fresco contra algo procesado. te dejamos los pasos para hacerlo en casa, ¡manos a la obra!
ESPACIO
Busca un lugar en donde haya, al menos, 5 horas de sol directo; por ejemplo, la azotea, el balcón, un patio y, si se puede, un jardín. En caso de que no sea posible, entonces una o varias macetas junto a la ventana por la que entra el sol a tu casa es suficiente.
CONTENEDOR
Depende de tu presupuesto, pero hay desde cajas diseñadas, hasta recicladas, como un huacal o una tina de plástico olvidada. Debe tener de 30 a 40 centímetros de profundidad y un drenaje sencillo para que el agua no quede estancada, además, se debe poner elevada para evitar exceso de humedad.
TIERRA
Crea un suelo sano con los desechos de la cocina: la composta. Es el cierre de ciclo de los nutrientes, así que hay que ponerle residuos orgánicos como fruta, verdura, café y cascarón de huevo, nada de origen animal o lácteos.
La otra opción es hacer una lombricomposta, pero antes consulta con un experto.
TIP. No agregues grasa o residuos animales a la composta porque se tarda más en descomponerse y atrae a la fauna nociva de la ciudad.
AGUA
El huerto debe tener una toma de agua potable cercana, pero puedes usar una manguera. Considera ponerlo en la zona de captación o recolecta el agua de la lluvia.
Para regarlo la hora perfecta es muy temprano, antes de que el sol empiece a calentar o en el atardecer, pero no de noche. De preferencia usa un rociador.
HERRAMIENTAS
Hay utensilios que pueden hacer la tarea más sencilla como un aspersor, guantes, tijeras, palitas, una regadera o manguera. Conforme vayas avanzando con tu huerto, seguro vas a invertir en más cosas que te hagan falta.
¿QUÉ SEMBRAR?
En los climas templados como el de la CDMX, se puede sembrar prácticamente todo, ya sean verduras, frutas o hierbas aromáticas. Lo recomendable es empezar con rábanos, lechugas, pepinos, calabaza, cebolla, zanahoria y betabel, pero también albahaca, romero, cilantro, tomillo y laurel.
PLAGUICIDAS NATURALES
Entre más diversidad de plamtas tengas, previenes las plagas. aunque Se pueden hacer infusiones con hierbas que huelan fuerte para alejar a los
insectos.
Fuente: Gabriela Vargas, directora de Cultiva Ciudad y Huerto Tlatelolco
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