Cuando la indiferencia parece haber ganado todas las batallas y la inhumanidad muestra su rostro más sombrío, hay historias que quiebran el corazón; en la soledad de una vivienda abandonada en el fraccionamiento Puerta Sur, el cuerpo frágil de Alondra, de 17 años, yacía sobre el suelo, con tres días en la oscuridad, sin alimento, sin agua y con las huellas invisibles —y visibles— de la violencia familiar y el presunto desamparo de quienes debieron protegerla.
En las horas del día de este lunes, comenzó una carrera contra el reloj para salvarle: a las 6:30 horas, la Red de Emergencias Reynosa encendió la alerta esperanza pero fué más de una hora después que, impulsados por la empatía y la urgencia de no dejarla sola, la rastrearon hasta que finalmente dieron con el inmueble, allí estaba Alondra, aferrada a la vida en medio del olvido.
Gracias a la coordinación inmediata con Protección Civil y Bomberos del Municipio, los paramédicos le brindaron los primeros auxilios y la trasladaron de urgencia al Hospital General para recibir atención médica de urgencias.
Más allá de la respuesta operativa, la movilización fue un acto de amor y humanidad que evitó una tragedia aún mayor y hoy Alondra no solo recibe asistencia médica y la canalización correspondiente ante las autoridades, hoy Alondra salió de esa penumbra para saber que su vida sí le importa a su comunidad.
Con imágenes de Red de Emergencias Reynosa.












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