Las negociaciones entre Irán y Estados Unidos para reactivar el pacto firmado en junio siguen sin avances, según confirmó una fuente iraní de alto rango.
El acuerdo, que establecía la “cesación inmediata y permanente de las operaciones militares”, se desmoronó semanas después, cuando Washington anunció su retiro y Teherán respondió suspendiendo su participación.
El presidente Donald Trump intensificó las tensiones al lanzar nuevas críticas contra los líderes iraníes, lo que debilitó aún más las expectativas de resolver la crisis.
Washington acusa a Teherán de incumplir compromisos relacionados con la reapertura del Estrecho de Ormuz, mientras que Irán sostiene que Estados Unidos no ha levantado el bloqueo de sus puertos ni liberado activos congelados.
Trump aseguró que su país mantiene “control total” sobre el estrecho, aunque la Autoridad del Golfo Pérsico, creada por Irán, insiste en que la vía marítima seguirá cerrada hasta que se acepten sus condiciones.
En paralelo, un derrame de petróleo procedente del buque Caroline Bezengi —sancionado y vinculado a la llamada “flota fantasma” rusa— alcanzó playas de Omán tras una explosión registrada en junio.
El carguero transportaba cerca de un millón de barriles y quedó parcialmente sumergido frente a la isla Qabiliyah, amenazando un área marina protegida.
La autoridad ambiental omaní advirtió que el vertido continúa expandiéndose y podría afectar también las costas de la isla Masirah en las próximas horas.
El sultanato, que ha actuado como mediador en la guerra iniciada el 28 de febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán, enfrenta ahora un desafío ambiental de gran magnitud.
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