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Los incendios forestales que arrasan Spokane, en el estado de Washington, han provocado la evacuación de 65 mil residentes y la destrucción de cientos de viviendas, mientras los bomberos continúan luchando por contener tres focos activos que se iniciaron el fin de semana.
Según el sistema federal InciWeb, los fuegos han devastado más de 3,200 hectáreas y destruido entre 700 y 1,110 estructuras. Pese a la magnitud del desastre, las autoridades locales informaron que hasta ahora no se han registrado heridos.
El humo ha deteriorado gravemente la calidad del aire en la ciudad, de 230 mil habitantes, alcanzando niveles “insalubres” y con previsiones de empeorar a “muy insalubres” durante la jornada.
Videos difundidos en redes sociales muestran barrios enteros reducidos a cenizas y densas columnas de humo cubriendo el cielo.
“Solo recorrer la zona mirando las casas es una de las cosas más desgarradoras que he visto en mi vida”, relató Geoff Beadles, vecino de Spokane que debió abandonar su hogar junto a su pareja y dos perros.
La policía confirmó que la evacuación se realizó bajo alerta máxima, y los servicios de emergencia habilitaron un refugio en el centro de convenciones de la ciudad.
El sheriff John Nowels señaló que aún intentan contactar a 14 personas, aunque no se las considera desaparecidas.
La alcaldesa Lisa Brown advirtió que el regreso a las viviendas podría tardar semanas, dependiendo de la ubicación y el estado de cada propiedad.
Por su parte, el gobernador Bob Ferguson calificó los incendios como “el peor desastre natural en la historia de Spokane” y solicitó al Gobierno federal apoyo en búsqueda y rescate, remoción de escombros, asistencia médica y refugios temporales.
Expertos como el climatólogo Daniel Swain subrayan que el cambio climático está generando condiciones cada vez más propicias para incendios más frecuentes e intensos.
La región, además, viene de “uno de los inviernos más cálidos registrados”, lo que provocó una grave sequía de nieve y dejó el terreno vulnerable a las llamas.
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