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Degeneración Macular

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Detectarla a tiempo salva vistas
lunes, 27 de julio de 2026
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Agencia/Reforma

Leer un mensaje en el celular, reconocer el rostro de un familiar o disfrutar un atardecer parecen acciones tan cotidianas que pocas veces pensamos en la compleja estructura ocular que las hace posibles.

Sin embargo, para millones de personas mayores de 50 años, una enfermedad silenciosa puede comenzar a deteriorar esa capacidad: la degeneración macular relacionada con la edad (DMAE), una de las principales causas de pérdida de visión central en adultos mayores.

La enfermedad afecta la mácula, una pequeña pero fundamental zona de la retina encargada de la visión de detalle. Cuando esta estructura se deteriora, la persona puede experimentar dificultades para leer, conducir, distinguir rostros o realizar actividades que requieren precisión visual.

A diferencia de otras afecciones oculares, la degeneración macular no suele provocar ceguera total, ya que la visión periférica generalmente permanece intacta.

De acuerdo con el Dr. Javier del Valle Cantú, especialista en retina, uno de los mayores desafíos es que muchas personas no detectan los síntomas iniciales porque la enfermedad puede desarrollarse de manera gradual.

"En etapas tempranas, el paciente puede no notar ningún cambio importante en su visión, especialmente si un ojo compensa la función del otro.

Por eso los exámenes oftalmológicos periódicos son fundamentales", explica el especialista.

Los expertos señalan que existen dos formas principales de la enfermedad: la degeneración macular seca y la húmeda. La primera es la más frecuente y suele avanzar lentamente durante años.

La segunda es menos común, pero puede ocasionar una pérdida visual más rápida debido al crecimiento anormal de vasos sanguíneos debajo de la retina.

Señales de alerta

Aunque los síntomas pueden variar, existen algunas manifestaciones que merecen atención inmediata:

- Líneas rectas que comienzan a verse onduladas o torcidas.

- Aparición de manchas borrosas en el centro de la visión.

- Dificultad para reconocer rostros.

- Necesidad de mayor iluminación para leer.

- Pérdida de nitidez en palabras impresas o detalles finos.

Según el Dr. Javier del Valle Cantú, la rapidez en el diagnóstico puede ser determinante para conservar la calidad visual.

"Hoy contamos con tratamientos que pueden frenar la progresión de la enfermedad y, en algunos casos, recuperar parte de la visión perdida.

Pero el éxito depende en gran medida de actuar a tiempo".

El riesgo aumenta con la edad, particularmente después de los 50 años. También influyen factores como antecedentes familiares, tabaquismo, enfermedades cardiovasculares, hipertensión y obesidad.

La detección temprana hace la diferencia

La buena noticia es que los avances en oftalmología permiten detectar alteraciones incluso antes de que aparezcan síntomas evidentes. Mediante estudios especializados del fondo de ojo y tomografía de coherencia óptica (OCT), los médicos pueden identificar cambios en la retina y establecer un plan de seguimiento o tratamiento oportuno.

"Una de las pruebas más sencillas consiste en observar una cuadrícula o superficies con líneas rectas. Si estas empiezan a verse deformadas, es importante acudir cuanto antes con un especialista", comenta el Dr. del Valle Cantú.

Además de las revisiones periódicas, los especialistas recomiendan adoptar hábitos saludables que contribuyan al cuidado ocular: evitar el tabaco, controlar enfermedades crónicas como la hipertensión y la diabetes, mantener un peso adecuado y seguir una alimentación rica en vegetales de hoja verde, pescado y antioxidantes.

En una época donde la esperanza de vida continúa aumentando, preservar la salud visual se convierte en un aspecto esencial para mantener la independencia y la calidad de vida.

La degeneración macular puede ser una amenaza silenciosa, pero también una enfermedad frente a la cual la prevención y la detección temprana siguen siendo las mejores herramientas.

Por primera vez existe un tratamiento

El tratamiento de fotobiomodulación emplea la aplicación controlada de luz LED de baja energía para estimular las células de la retina, mejorando su metabolismo y capacidad de producir energía.

La terapia actúa sobre la enzima mitocondrial Citocromo-C-Oxidasa (CCO), incrementando los niveles de energía celular (ATP) e inhibiendo el estrés oxidativo, uno de los factores que acelera la degeneración de los tejidos oculares.

De esta forma, el tratamiento ayuda a reducir la inflamación, mejorar la función visual y ralentizar la progresión de la enfermedad.

 

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