El Quinto Elemento

"La esencia crítica de nuestra realidad"

Angélica María Arredondo Arrambide

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Al calor de las encuestas, los ruidos que generan y la definición de candidatos

sábado, 25 de julio de 2026
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En México existen más de 100 empresas y consultoras que se dedican a realizar encuestas; sin embargo, un promedio de entre 10 y 15 son las que cuentan con mayor reconocimiento nacional y las que toman en cuenta analistas, medios de comunicación y académicos al momento de evaluar las tendencias electorales.

Por su parte, el Instituto Nacional Electoral (INE) recibe decenas de registros de estudios de opinión, aunque no todos cuentan con el mismo nivel de calidad metodológica.

Entre las casas encuestadoras con mayor credibilidad y aceptación destacan Enkoll, El Financiero Encuestas, Buendía & Márquez, Mitofsky, Parametría, Ipsos, FactoMétrica, Rubrum, Massive Caller y Demoscopia Digital.

Independientemente de ello, debemos reconocer un punto importante: ninguna encuesta, por sí sola, define quién será la o el candidato, pues las encuestas representan una fotografía del momento y sus resultados o predicciones no son infalibles.

Actualmente, los analistas electorales y quienes conocemos de política preferimos observar las tendencias que muestran varias encuestas, en lugar de basarnos en una sola medición, con la finalidad de reducir el llamado "efecto casa", es decir, la tendencia que tienen algunas empresas a favorecer sistemáticamente a un partido o candidato.

La pregunta sería: ¿por qué existe tanto ruido al respecto? En primera instancia, y en la mayoría de los casos, por estrategias de posicionamiento y manejo de percepción en los medios por parte de partidos políticos, gobiernos o aspirantes.

En segundo término, por la metodología utilizada, ya que mientras unas encuestas son cara a cara, otras se realizan mediante llamadas telefónicas y otras a través de internet.

También existen diferencias en el tamaño y la selección de la muestra. Algunas publican únicamente los resultados que benefician a quien las contrató y, a ello, se suman las llamadas encuestas que circulan en redes sociales sin ficha técnica, las cuales constituyen más bien propaganda que estudios con rigor científico.

Si bien es cierto que las encuestas son una herramienta útil para medir tendencias, no deben interpretarse como un resultado definitivo. La experiencia en México demuestra que lo recomendable es revisar varias encuestas, comparar sus metodologías y observar la tendencia acumulada, en lugar de dar por válida una sola medición.

Los verdaderos resultados y el posicionamiento de los candidatos se confirman conforme se acerca la jornada electoral y, finalmente, se reflejan en las urnas.

En ese sentido, la experiencia también nos dice que, durante muchos años, los partidos buscaban a la o el aspirante con mejor imagen pública, personalidad, empatía, galanura o belleza.

Sin embargo, hoy en día, con la inmediatez de las redes sociales, se conocen más datos sobre los perfiles de quienes buscan una candidatura y el verdadero termómetro es la participación ciudadana.

Es la sociedad la que, al final, define y pone el punto final en la selección de quienes habrán de competir por un cargo de elección popular.

Sus hechos, su congruencia, sus principios y sus valores serán evaluados por el electorado y, finalmente, serán los ciudadanos quienes decidan quiénes participarán y quiénes obtendrán el respaldo en la elección de 2027.

 

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