El Quinto Elemento
"La esencia crítica de nuestra realidad"
Angélica María Arredondo Arrambide

Esta nueva modalidad les ha permitido adoptar características que van desde la reconfiguración de sus estructuras internas hasta la incorporación de nuevos actores políticos, así como la conformación de coaliciones entre partidos que históricamente habían sido adversarios.
Por otro lado, hemos sido testigos de cómo hombres y mujeres han transitado de un partido a otro, renegociando sus intereses, independientemente de que hayan sido otras fuerzas políticas las que les brindaron la oportunidad de ocupar cargos de representación popular en alcaldías, ayuntamientos, diputaciones o senadurías, e incluso posiciones dentro de las estructuras gubernamentales estatales y federales, tanto en su entidad como en otras del país.
En muchas ocasiones, el llamado "pirateo" de candidatos, o el conocido chapulineo, responde al peso de la imagen pública, la trayectoria, las habilidades políticas, las recomendaciones, el nepotismo, los compadrazgos y los vínculos familiares, con el propósito de fortalecer la identidad político-partidista y ampliar la competitividad electoral ante una sociedad cada vez más informada y crítica.
Otra característica que se observa con mayor frecuencia es la creciente intensidad en el uso de las redes sociales y la comunicación digital, con la finalidad de generar percepciones de aceptación ciudadana.
Sin embargo, resulta un error pretender sustituir las estructuras tradicionales de movilización únicamente con presencia en plataformas digitales o con recorridos por las colonias, sin ofrecer soluciones tangibles a los problemas que realmente preocupan a la población.
También existen personajes que han dedicado sus esfuerzos a mantener el control de grupos de ciudadanos afines a sus intereses políticos, mediante la creación de redes de WhatsApp para difundir información de interés general, solicitar datos personales y consolidar la estructura electoral que, llegado el momento de los comicios, representa un importante capital político para los partidos.
Las lealtades partidistas de hace tres décadas han dado paso a un escenario de menor permanencia. Esto ha derivado en una reducción del voto por tradición familiar y en un electorado dispuesto a cambiar de partido entre una elección y otra.
Hoy, el desempeño de los gobiernos influye más en la decisión del votante que la propia ideología partidista. Parece haber quedado atrás el viejo lema de que "prometer no empobrece"; porque, cuando las promesas no se cumplen, se erosiona la confianza ciudadana y surge el llamado voto cruzado.
Otro aspecto que vale la pena destacar es la aparición de liderazgos locales capaces de atraer el respaldo ciudadano gracias a su identificación con la sociedad, independientemente del partido que los postule.
Incluso, cada vez es más frecuente encontrar ciudadanos y ciudadanas con un alto sentido de responsabilidad social que despiertan interés como posibles representantes populares.
Quienes observan y analizan de cerca la política coinciden en que, en los últimos años, la polarización se ha intensificado.
Entre sus principales manifestaciones destaca un debate público permanente sobre las circunstancias que rodean a la sociedad. Mientras unos siguen con atención lo que se dice y se hace desde el poder, otros evalúan las reacciones y resultados de cada acción emprendida por funcionarios, servidores públicos y representantes de los tres poderes del Estado, valorando su responsabilidad, eficacia y capacidad para responder a las demandas ciudadanas.
En un próximo artículo abordaremos el balance de este panorama, analizando sus consecuencias positivas y negativas, así como la creciente división del pensamiento político y la influencia que esta ejercerá rumbo al proceso electoral de 2027, especialmente si los partidos no logran construir acuerdos congruentes y mayoritarios en la selección de quienes habrán de contender por los distintos cargos de elección popular.



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