Cuba enfrenta un nuevo apagón generalizado, el tercero en los últimos seis meses, según informó la estatal Unión Eléctrica (UNE).
La compañía señaló en X que se investigan las causas de la “desconexión total” que dejó sin servicio a los 9.6 millones de habitantes de la isla.
El sistema eléctrico cubano, envejecido y dependiente del petróleo importado, atraviesa una crisis agravada por las restricciones de Estados Unidos, que desde enero ha permitido únicamente la llegada de un buque ruso con 100 mil toneladas de crudo.
Esta situación provoca apagones diarios de hasta 24 horas en La Habana y de más de 70 horas en provincias del interior.
La infraestructura energética del país se sostiene principalmente en siete centrales térmicas obsoletas, con más de cuatro décadas de operación, que sufren averías frecuentes y requieren constantes mantenimientos.
A ello se suma una red de generadores de respaldo alimentados con diésel importado.
En medio de una crisis económica marcada por la escasez de alimentos, medicinas e inflación, el gobierno ha apostado por diversificar su matriz energética.
Con apoyo de China, entre 2025 y principios de 2026 se instalaron 56 parques solares fotovoltaicos que aportan más de mil MW, equivalentes al 10% de la producción nacional.
La meta oficial es alcanzar el 15% de generación solar para finales de 2026.
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