El Quinto Elemento
"La esencia crítica de nuestra realidad"
Angélica María Arredondo Arrambide

La ubicación geográfica, la fortaleza de su industria manufacturera y la intensa actividad en sus cruces internacionales convirtieron al estado en una de las principales plataformas de exportación de México.
Sin embargo, el nuevo escenario que plantea la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) obliga a replantear una pregunta de fondo: ¿qué tan preparada está la entidad para enfrentar un entorno comercial cada vez más incierto?
Las propuestas de Estados Unidos para realizar revisiones periódicas al tratado y endurecer las reglas de origen en sectores estratégicos como el automotriz, las autopartes, la electrónica y los dispositivos médicos generan inquietud entre empresarios e inversionistas.
La incertidumbre suele ser el principal enemigo de la inversión, y cuando ésta aparece, muchos proyectos de expansión se posponen mientras se definen las nuevas condiciones del mercado.
Pero el reto para Tamaulipas no se limita a las reglas del comercio internacional. También pasa por fortalecer aquello que hace competitiva a una región.
Modernizar las aduanas, ampliar la infraestructura carretera, digitalizar los procesos logísticos, garantizar el suministro de energía y agua, así como ofrecer parques industriales modernos, ya no son ventajas adicionales: hoy representan requisitos indispensables para competir con otras entidades y con otros países que buscan atraer inversiones derivadas del nearshoring.
La seguridad también forma parte de la ecuación. El combate al contrabando, al tráfico de drogas y a la delincuencia organizada seguirá siendo un tema central en la relación entre México y Estados Unidos.
En ese sentido, mantener la coordinación entre los distintos niveles de gobierno y fortalecer las capacidades de inteligencia será fundamental para preservar la confianza de quienes ven en Tamaulipas una puerta de entrada al mercado más grande del mundo.
Sin embargo, quizá el desafío más importante sea cambiar la visión sobre el destino de nuestras exportaciones. Durante años, la cercanía con Estados Unidos hizo natural depender casi exclusivamente de ese mercado.
Hoy las circunstancias obligan a mirar más allá. Diversificar no significa abandonar al principal socio comercial, sino ampliar horizontes, explorar nuevos mercados y reducir la vulnerabilidad ante decisiones políticas o comerciales que escapan al control de las empresas tamaulipecas.
Tamaulipas posee activos estratégicos que pocos estados pueden presumir: una extensa red de puentes internacionales, el Puerto de Altamira, una sólida industria manufacturera, experiencia exportadora y una ubicación privilegiada para el comercio global.
Estas fortalezas deben aprovecharse para consolidar una economía más resiliente, capaz de responder a los cambios del contexto internacional.
La revisión del T-MEC no debe verse únicamente como una amenaza. También representa una oportunidad para acelerar la modernización, impulsar la innovación y fortalecer la competitividad regional.
Los estados que mejor se adapten a las nuevas reglas serán los que atraigan más inversión y generen más empleo.
El futuro económico de Tamaulipas no dependerá exclusivamente de lo que se decida en las mesas de negociación entre gobiernos. También dependerá de la capacidad de sus instituciones, empresarios y sociedad para anticiparse a los cambios, diversificar sus mercados y construir una economía menos dependiente y más preparada para competir en un mundo donde la única constante es la transformación.




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