Ante la escasez, sacerdotes han recibido la instrucción de racionar su distribución.
En la isla, las hostias se elaboran en el monasterio de Santa Teresa y San José, en La Habana, donde las carmelitas descalzas se encargan de abastecer a todo el país.
Sin embargo, las interrupciones de energía —que en ocasiones se extienden hasta 24 horas— han reducido drásticamente la producción.
“El tiempo de corriente es muy limitado, apenas dos horas, y eso no alcanza para mover la maquinaria necesaria”, explicó el sacerdote dominicano George Payano, de 35 años, tras oficiar una misa en la capilla del convento.
Por ello, las religiosas han comunicado a sacerdotes y obispos que deberán restringir la entrega para garantizar que llegue a todas las comunidades.
A la salida de la misa, celebrada mientras el barrio volvía a quedar sin luz, los fieles lamentaban la situación, aunque aseguraban mantener la fe.
“El que no recibe la comunión lo hace de manera espiritual, esperemos que no lleguemos a eso”, comentó Mariela Shuman, jubilada de 70 años, quien aún pudo recibir una hostia ese domingo.
Además del bloqueo petrolero, Estados Unidos ha aplicado sucesivas sanciones contra la economía cubana, profundizando la crisis social, económica y energética que atraviesa el país desde hace varios años.
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