En medio del bullicio, el tráfico y las prisas de la ciudad, una adulta mayor se ha convertido en una silenciosa imagen cotidiana para quienes transitan por la zona centro de Reynosa.
Con dificultad, apoyándose en un desgastado carrito repleto de bolsas, cobijas y algunas pertenencias, la mujer recorre diariamente distintas calles buscando el sustento del día.
Su andar lento y cansado no pasa desapercibido para comerciantes, peatones y automovilistas que la han visto enfrentarse al intenso calor, al cansancio y a los desniveles de las banquetas.
Uno de los puntos donde se observa es en el crucero del bulevar Lázaro Cárdenas, donde ofrece dulces a quienes se detienen en el semáforo, intentando reunir algunas monedas para sobrevivir.
Testigos relatan que en varias ocasiones la mujer ha sido vista empujando el pesado carrito cuesta arriba, haciendo pausas para recuperar el aliento antes de continuar su recorrido.
Por las noches, su realidad se vuelve aún más dura, pues ha sido captada durmiendo afuera de una tienda de abarrotes, utilizando sus propias bolsas y cobijas improvisadas para protegerse del frío y de la intemperie.
La escena ha despertado sentimientos de tristeza e impotencia entre ciudadanos que diariamente cruzan su camino, pues aseguran que, pese a las dificultades, la mujer continúa trabajando para conseguir alimento sin pedir nada más que una oportunidad de vender.
Mientras Reynosa sigue su ritmo acelerado, la imagen de esta adulta mayor empujando su carrito entre calles y avenidas refleja una realidad que muchas veces permanece invisible: la lucha diaria de quienes sobreviven solos y en condiciones vulnerables, aferrándose a la dignidad y al esfuerzo como única forma de salir adelante./ SEGUNDA PARTE: Entre el esfuerzo real y el engaño en las calles del centro

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