El Quinto Elemento

"La esencia crítica de nuestra realidad"

Angélica María Arredondo Arrambide

+2
Votos
Nota Aburrida
Nota Interesante
A un año de la Estrategia Nacional de Seguridad: inteligencia, coordinación y resultados

Imagen Siguiente
domingo, 17 de mayo de 2026
Comparte esto en Facebook
Comparte esto en Twitter
Comparte esto en Digg
Enlarge Font
Decrease Font
A un año de la publicación oficial en el Diario Oficial de la Federación del Decreto que aprobó la Estrategia Nacional de Seguridad Pública 2024-2030, documento emitido por la Presidencia de la República, es inevitable hacer una reflexión seria y objetiva sobre el rumbo que ha tomado la política de seguridad en México.

Más allá de discursos políticos o diferencias ideológicas, la realidad obliga a reconocer que el modelo de operatividad basado en inteligencia, coordinación y operativos focalizados ha comenzado a mostrar resultados contundentes y, sobre todo, perceptibles para una ciudadanía que durante años vivió atrapada entre la violencia, la impunidad y la desconfianza institucional.

La publicación de este decreto no solamente representó un trámite administrativo o jurídico; marcó el inicio formal de una nueva visión operativa donde las instituciones federales decidieron dejar atrás esquemas reactivos y apostar por estrategias de precisión, investigación y coordinación nacional.

En aquel documento oficial se establecieron dos pilares fundamentales: el Decreto de aprobación de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública 2024-2030 y el texto íntegro de la estrategia, en donde quedaron definidos los cuatro ejes rectores que hoy sostienen la política nacional de seguridad.

Uno de ellos, quizá el más humano y profundo, es la atención a las causas. Durante décadas México intentó combatir la violencia únicamente con fuerza operativa, sin atender el origen social del problema.

Hoy la estrategia reconoce que la inseguridad también nace de la pobreza, la falta de oportunidades, el abandono juvenil, la desintegración familiar y la ausencia de políticas sociales efectivas.

Por ello, programas sociales, educación, empleo, salud y atención a sectores vulnerables forman parte esencial de este nuevo modelo preventivo.

Otro de los ejes fundamentales es la consolidación de la Guardia Nacional, una institución creada para fortalecer el despliegue territorial y profesionalizar la actuación de los cuerpos de seguridad bajo coordinación federal.

Su presencia ha permitido reforzar regiones estratégicas y responder con mayor capacidad operativa ante delitos de alto impacto.

Sin embargo, uno de los aspectos más relevantes de esta estrategia, y quizá el más efectivo, ha sido el fortalecimiento de la inteligencia e investigación.

Hoy los llamados “operativos de precisión” representan una nueva forma de combatir al crimen organizado: inteligencia criminal, análisis de datos, investigación táctica, seguimiento de objetivos prioritarios, inteligencia penitenciaria y financiera, todo ello acompañado de un elemento pocas veces reconocido públicamente pero fundamental: la coordinación interinstitucional.

Porque si algo ha quedado demostrado durante este año, es que cuando las instituciones trabajan sin protagonismos y con objetivos comunes, los resultados llegan.

La coordinación entre la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, SEDENA, SEMAR, Guardia Nacional, fiscalías y gobiernos estatales y municipales ha permitido construir una auténtica estrategia de trabajo en equipo que hoy genera resultados innegables.

En este contexto, las Mesas de Construcción de la Paz y Seguridad se han convertido en un instrumento operativo clave. Estas reuniones permanentes permiten conocer el mapa delincuencial de cada región, analizar delitos del fuero federal y coordinar acciones de inteligencia que buscan contener y reducir la violencia.

Las autoridades participantes han dejado claro que el objetivo no es únicamente reaccionar ante hechos violentos, sino prevenirlos. Por ello, el documento oficial establece metas concretas: disminuir homicidios dolosos, reducir delitos de alto impacto, contener la extorsión, fortalecer la inteligencia operativa, focalizar objetivos generadores de violencia y evitar operativos masivos sin información previa.

En otras palabras, México intenta transitar de una estrategia reactiva a una estrategia preventiva e inteligente basada en investigación y coordinación nacional.

Y los resultados oficiales comienzan a respaldar esta narrativa.

De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y de la SSPC, del 2024 al 2026 los homicidios dolosos registraron una reducción del 40 por ciento, mientras que los delitos de alto impacto disminuyeron 52 por ciento respecto al 2018.

Asimismo, de octubre de 2024 al 20 de abril de 2026, los operativos de precisión permitieron asegurar 391 toneladas de droga, más de 5.8 millones de pastillas de fentanilo y 28 mil armas de fuego.

También fueron desmantelados 2 mil 337 laboratorios clandestinos en 22 estados del país y detenidos mil 310 extorsionadores dentro de la Estrategia Nacional contra la Extorsión.

Detrás de estas cifras existe algo más importante: la percepción ciudadana de que las instituciones federales están recuperando poco a poco la capacidad de actuar con firmeza y organización frente a los grupos criminales.

Por supuesto, los desafíos siguen siendo enormes. México aún enfrenta regiones golpeadas por la violencia, la extorsión y el crimen organizado.

Pero negar que existe un cambio en la forma de operar sería cerrar los ojos ante una realidad evidente.

La seguridad no se construye de un día para otro, pero sí puede fortalecerse cuando existe voluntad política, coordinación institucional y estrategias sustentadas en inteligencia.

A un año de aquella publicación en el Diario Oficial de la Federación, queda claro que la Estrategia Nacional de Seguridad Pública 2024-2030 no solamente buscó redefinir la política de seguridad del país; también intentó devolver algo que durante mucho tiempo parecía perdido: la confianza ciudadana en las instituciones encargadas de proteger a México.

 

Opina sobre este artículo

Nombre   Email  
Título
Opinion

Columnas Anteriores

Otras Noticias