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Son 'Leonas' amistosas

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Victoria Ruffo es la más bromista de todo el elenco de "Las Leonas", foto ( Reforma)
Cumbias de Los Ángeles Azules a todo volumen, risas ocasionadas por las bromas de Victoria Ruffo y pláticas sobre cómo les fue en el día es parte de lo que se vive en el área de camerinos previo a las funciones de Las Leonas.
lunes, 4 de mayo de 2026
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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO

Cumbias de Los Ángeles Azules a todo volumen, risas ocasionadas por las bromas de Victoria Ruffo y pláticas sobre cómo les fue en el día es parte de lo que se vive en el área de camerinos previo a las funciones de Las Leonas.

La puesta en escena cumple dos años este sábado, con funciones los viernes, sábados y domingos en el Teatro México, dentro del Centro Cultural Manolo Fábregas.

"Lo importante es que nos llevamos muy bien. Esa frase que dicen que 'mujeres juntas ni difuntas' es mentira. Somos muy solidarias y empáticas. Somos muy amigas, buenas compañeras, realmente compartimos un escenario.

"No nada más es salir a hacer tu parte y las demás también lo suyo, somos buenas compañeras y con la mayoría ya había trabajado", comparte Ruffo, en entrevista tras bambalinas.

A sus 63 años, Ruffo tiene un alma inquieta y ama sorprender a sus compañeras Ana Patricia Rojo, Lupita Jones, Mara Patricia Castañeda y Angélica Aragón, mientras pasan tiempo en su camerino con un espejo iluminado y retocando su maquillaje y cabello antes de salir a trabajar.

Castañeda aprovecha para pasar a saludar a Ruffo y reírse un poco. Después vuelve a su camerino para fumar con la puerta abierta y un ventilador prendido en el interior para dispersar el humo, y de repente suena una corneta.

"¡Hija de tu madre!", suelta Castañeda mientras se asoma al pasillo mirando hacia el camerino de Ruffo, quien a carcajadas espera ver su reacción.

"Esta es la parte divertida de conocer a las actrices", cuenta.

"Me cambió el papel de baño el otro día, me puso uno de plástico y lo pude romper. Salí a quejarme 'oigan, mi papel de baño'.

Me responden: 'dígale a la señora de Victoria'. Ahí voy con Vicky, ella lloraba de risa y resulta que entró antes al camerino, sacó el papel de baño y me puso el de broma.

De repente en la puerta hay una araña de plástico afuera", añade.

La siguiente en visitar a la protagonista de La Madrastra es Jones, quien llega arreglada porque hace rendir sus tiempos entre funciones, afina los pormenores de la final de su certamen de belleza Mexicana Universal y participa en las galas del reality La Casa de los Famosos, de Telemundo.

"Compartir el escenario con Victoria Ruffo y Angélica Aragón, que son actrices de toda la vida con unas grandes carreras y reconocimiento internacional, para mí representó esforzarme y decir 'tengo que estar al nivel y a la altura, tengo que corresponder con las bondades que este escenario nos está dando'.

"Entonces aprendo de su profesionalismo, del amor y compromiso a la carrera y la entrega que representa el teatro", afirma la primera Miss Universo mexicana.

El olor de la cafetera de Rojo se mezcla con el de la vela que enciende mientras se pinta los labios del mismo color que su apellido, sentada frente a su tocador, en el que tiene un portarretratos con la foto de sus hijas.

"Cada función tiene una experiencia, anécdota, historia, energía diferente. Son mujeres a las que admiro mucho, con historias profesionales y de vida muy grandes, son valientes, valerosas y talentosas.

Es realmente es un deleite poder compartir con todas ellas", comenta Rojo.

Aragón se alista a puerta cerrada en su camerino, espacio que cuida mucho para generar un ambiente de concentración.

"Me satisface mucho esta obra. He cuidado muchísimo cada una de las funciones para que no caiga en la vulgaridad, la grosería y en lo trillado, porque hemos tenido un sinnúmero de actrices que entran y salen, entonces hay que ponerlas en orden.

No es vodevil, no es teatro de medianoche, es una pieza muy seria, simpática y divertida", asegura.

Con la dramaturgia de Francisco Oyanguren, la historia sigue a Frida (Ruffo), quien se gana la vida vendiendo un poco de todo, incluidos los juguetes sexuales.

Es prima de Sofía (Rojo), una madre soltera que es maestra de francés y con quien tiene rivalidad porque se enamoraron del mismo músico.

Valentina (Castañeda) es una abogada que le gusta tener todo bajo control, mientras que Miranda (Jones) es una mujer que heredó el dinero de su padre y quiere darle gusto a su esposo en todo.

Tras años de conocerse, Miranda invitará al resto de sus amigas a una sesión con la terapeuta Diana (Aragón), donde se confrontarán con sus secretos, frustraciones y deseos.

Por medio de diálogos intensos, pero también momentos de humor dirigidos por Rafael Perrín, la obra explora temas como el paso del tiempo, la identidad, las relaciones personales y la resiliencia.

Al término de cada función, el vínculo con el público se extiende. Quienes optan por participar en el encuentro cercano con el elenco suben al escenario para tomarse fotografías, pero también para compartir experiencias personales.

Laura Flores y Paola Rojas suelen alternar en las funciones.

 

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