Ma. Teresa Medina Marroquín
Orbe
Como ya todo mundo sabe, la acusación contra Rocha Moya, presentada por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York ante un tribunal federal, desató una de las más fuertes presiones políticas que Estados Unidos haya hecho en la historia contra México.
Esta acusación en la que el Departamento de Justicia vincula a juicio a este ex mandatario estatal, también involucra a nueve funcionarios con actividades de narcotráfico.
Entre estos nueve funcionarios figuran el ahora también ex alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, que igual que Rocha pidió licencia ante el vendaval de acusaciones, así como el senador Enrique Inzuza Cázares, ex secretario general de Gobierno de Sinaloa.
Pero, ¿el tema de moda es realmente la denuncia presentada por fiscales federales estadounidenses contra Rocha Moya y los referidos nueve funcionarios mexicanos?
A mí me parece que ese NO es el tema en el que las autoridades mexicanas se debaten.
El tema real al que nos lleva esta reflexión sería la profunda crisis moral y social por la que atraviesa México, misma que no es privativa del actual Gobierno Federal de Morena.
La ciudadanía no debe caer en la desmemoria de convertir un hecho presente, ciertamente grave, como si éste fuera el único acontecido en la historia contemporánea de este país.
LA CORRUPCIÓN HA EVOLUCIONADO EN LUGAR DE DESAPARECER
Vayamos a los últimos 50 años de esta nación y confirmaremos que los políticos corruptos ya estaban haciendo estragos en la vida de todas y todos los mexicanos.
¿Cómo vamos a soslayar las enormes corrupciones que se exacerbaron principalmente en los gobiernos de José López Portillo, Carlos Salinas de Gortari, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, sin que dejemos fuera de esta época de maldad al sexenio de Andrés Manuel López Obrador?
Algunos análisis recientes destacan que a pesar de que los últimos cuatro gobiernos federales han promovido un cambio de discurso, la corrupción, por increíble que parezca, ha evolucionado en lugar de desaparecer.
FORTALECE LA UAT CULTURA DE INCLUSIÓN DESDE LA PRIMERA INFANCIA
La Universidad Autónoma de Tamaulipas reafirma su compromiso con una educación humanista, inclusiva y con sentido social, mediante acciones impulsadas por Familia UAT a través del Centro de Desarrollo Infantil (CENDI UAT), fortaleciendo la atención integral de niñas y niños.
Como parte de esta visión institucional, se realizó la plática “Comprender para acompañar. Encuentro entre padres”, en un espacio de reflexión sobre educación especial e inclusiva que reunió a especialistas, familias y comunidad educativa para dialogar sobre la atención y acompañamiento a niñas y niños neurodivergentes.
Esta actividad refleja el impulso que desde la administración del rector Dámaso Anaya Alvarado se ha dado a una educación en donde la inclusión se asume como una práctica cotidiana que fortalece la formación integral desde las primeras etapas de vida.
¡Deseándoles un día maravilloso!
tessieprimera@hotmail.com , @columnaorbe, columnaorbe1.wordpress.com



Opina sobre este artículo