Tu hogar puede ser ese refugio donde está permitido bajar la guardia, reír sin razón y reconectar con lo simple.
Jugar no es cosa solo de niños.
Por esta razón, convierte tu casa en un lugar divertido y que siga siendo funcional.
Un mismo lugar puede tener varios usos.
La sala no tiene que ser siempre formal: puede convertirse en cine, pista de baile o zona de juegos improvisados.
No todo en casa tiene que ser predecible.
Un objeto curioso, una lámpara diferente o un detalle fuera de lo común puede romper la monotonía.
No necesitas una "zona de juegos".
Basta con incorporar dinámicas en la rutina: juegos de mesa a la mano, retos espontáneos o incluso decisiones convertidas en juego.
Usa el diseño para provocar emociones.
Colores, iluminación y texturas pueden cambiar completamente el ambiente.
Un espacio puede ser relajante en la noche y dinámico durante el día.
El humor también se diseña.
Detalles divertidos, frases, objetos curiosos o situaciones inesperadas ayudan a que el hogar se sienta más ligero y cercano.
Si vives con más personas, cuelga pizarrones en la cocina o en la sala para dejar mensajes divertidos durante el día.
Tener tradiciones como noches de juegos o cenas temáticas mantiene activo ese espíritu lúdico.
Permítete usar el espacio sin "cuidarlo demasiado".
Parte de mantener el espíritu de niño es perder el miedo a mover, usar, cambiar y experimentar dentro del espacio.
Si hay niños en casa
Crea un entorno más seguro para los pequeños tomando en cuenta estos consejos
- Instala barreras de seguridad en ventanas, puertas, escaleras y barandales en terrazas, balcones y las camas de los más pequeños.
- Verifica que enchufes y lámparas estén en buen estado y no sean de fácil acceso para los menores.
- No permitas que jueguen en la cocina.
- Checa que los mangos de las ollas y sartenes y termos no estén a su alcance.
- No dejes cuchillos, tijeras, navajas y otros objetos a su alcance.
- Coloca productos de limpieza y medicamentos en gabinetes con puertas de seguridad.
- Etiqueta los productos y medicamentos, evitando utilizar envases de productos bebibles o comestibles.
- Si hay una alberca, procura que no jueguen en sus alrededores.
- Si tienes pileta, cisterna o tambos donde almacenas agua, mantenlos siempre con tapa.
Fuentes: Fondo de las Naciones Unidas para la Infancias, Stanford Medicine Children's Health e Instituto Mexicano del Seguro Social
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