
Parece que en las tiendas de conveniencia de Reynosa la paciencia finalmente se agotó, y es que, tras horas de observar cómo algunos clientes confunden el área de frutas y verduras con una sesión de terapia de manejo de ira o como si fueran celulares donde textean en sus redes sociales, los empleados decidieron poner fin a la la amabilidad.
Después de pedir "por favor" —tantas veces fue posible— que dejen de hundir el pulgar e índice a las frutas y verduras, los trabajadores se dieron por vencidos ante la sordera del consumidor y optaron por la comunicación directa y sin filtros con un mensaje tan llamativo y mordaz.
Es un desesperado intento por recordarle a la gente que la mercancía es para comerse, no para practicarles una autopsia.



Opina sobre este artículo