
Por: Miriam Osuna
El ambiente festivo transformó el destino en un epicentro de energía y convivencia estudiantil bajo el sol.
La costa se convirtió en el escenario principal donde los visitantes aprovecharon el clima ideal. Algunas de las actividades más populares fueron las excursiones marítimas para el avistamiento de delfines; la renta de motos de agua y kayaks para los más aventureros; los recorridos por la isla en carritos de golf o bicicletas, y las reuniones con amigos para disfrutar de la arena, la música y el descanso total.
Al caer la tarde, la actividad se trasladó al bulevar principal. La oferta gastronómica de los restaurantes locales fue el preámbulo perfecto para una noche llena de ritmo, donde la variada vida nocturna de la isla ofreció alternativas para todos los gustos.
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