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La Semana de Pascua llega como un suspiro tibio entre la ciudad y el deseo de escapar. Y con ella, el ritual de elegir la ropa adecuada, de playa o vacaciones, esa que no solo acompaña el cuerpo, sino que construye una propuesta de descanso y, por supuesto, estilo.
Este año, la consigna es clara, se trata de buscar una naturalidad sofisticada. Los linos vuelven a reinar, sueltos, arrugados con intención, en tonos arena, marfil y terracota.
Las camisas abiertas, apenas sostenidas por el viento, se combinan con bermudas de corte amplio o pantalones fluidos que rozan el tobillo. Hay una nostalgia setentera en el aire, pero también depurada, menos estridente, más consciente.
Para ellas, los vestidos de gasa y algodón orgánico se mueven entre transparencias y siluetas relajadas.
Ligera como brisa
Nada aprieta, nada interrumpe como los clásicos kaftanes que son los grandes triunfadores de la temporada. Los atuendos para ir la playa se integran al look como piezas visibles, pensadas para ir del camastro al aperitivo sin ningún reparo.
El color jacaranda, ese lila que parece florecer incluso sobre la piel bronceada, se asoma como protagonista inesperado. Además, aparecen radiantes el rojo, amarillo, azul turquesa, verde esmeralda, naranja jugoso aunque otra opción es optar por looks totales en tonos neutros que tan de moda están.
No olvides que también existe la posibilidad de vestirte, como dirían antes 'de punta en blanco', una opción fácil, elegante y sofisticada, la cual, con los accesorios correctos, queda bien en todos lados.
La clave está en la superposición ligera: una blusa holgada tipo boho chic sobre el traje de baño, un pareo que se transforma en falda o en capa improvisada, un suéter muy fino para cuando el sol se retira y deja paso a la brisa salinacuando andes por playas que en la noche se vuelven frías.
Porque vestir para la playa en Pascua no es disfrazarse sino es entender el ritmo lento del mar y traducirlo en telas, colores y gestos que te relajen y vistan, pero al mismo tiempo te hagan lucir como una verdadera estrella.
Hacen la diferencia...
- Sombreros de ala amplia: de palma o rafia, con ese aire entre Riviera Francesa y mercado artesanal.
- Lentes de sol oversize: con marcos translúcidos y en tonos miel o carey, adornados con logotipos visibles.
- Sandalias minimalistas: de cuero natural, casi invisibles, pero esenciales.
- Bolsos tejidos: tipo canasta, perfectos para llevarlo todo sin esfuerzo.
- Pañuelos ligeros: al cuello, en el cabello o atados al bolso, como acento inesperado.
- Joyería discreta: dorados suaves, piezas orgánicas que evocan conchas o formas marinas.
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