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La tarde del 27 de marzo de 2025 no presagiaba el caos, sin embargo, en cuestión de horas, el cielo se cerró sobre Reynosa con una tormenta que fue el inicio del llamado "27M", la fecha que quedó marcada en el calendario local como el día en que colonias de la ciudad se inundaron de agua de la precipitación pluvial, de urgencias y también de solidaridad.
Lo que comenzó como un pronóstico de lluvias intensas se transformó rápidamente en una pesadilla logística ya que el agua no solo subió; reclamó calles, avenidas y, finalmente, la intimidad de los hogares, en total 77 colonias sucumbieron ante el avance del nivel freático.
Familias enteras vieron cómo el esfuerzo de años —muebles, electrodomésticos y vehículos— quedaba sumergido bajo una corriente oscura e imparable, el paisaje de la ciudad se transformó en un mal escenario: autos flotando a la deriva y hogares en tinieblas tras los cortes masivos de energía eléctrica.
Cuando el agua alcanzó niveles críticos, el rugido de los motores de rescate reemplazó al de la lluvia, la activación del Plan DN-III-E trajo consigo una coordinación pocas veces vista para el rescate inmediato: Autoridades de los tres niveles de gobierno, junto a paramédicos y Protección Civil, navegaron calles convertidas en ríos para poner a salvo a niños y ancianos.
Más de 35,000 familias sufrieron el impacto directo de la inundación.
Más allá del auxilio inicial, la unión entre la Federación, el Estado, el Ayuntamiento de Reynosa y la sociedad civil fue la clave para evitar que la tragedia fuera permanente y tras la tormenta llegó la reconstrucción: apoyos directos para equipar cocinas y dormitorios permitieron que el motor de la ciudad volviera a encenderse.
Un año después:
Hoy, a 365 días de distancia, las marcas del agua en las paredes han desaparecido, pero la memoria colectiva sigue intacta; muchas familias tuvieron que empezar de cero, reconstruyendo sus vidas desde el suelo, regresando paulatinamente a sus empleos y escuelas con una nueva perspectiva de prevención.
El 27M se recuerda como el día del colapso y como el momento en que las familias y la sociedad en general demostraron ser más fuertes que cualquier corriente; aun año de la tragedia, la ciudad sigue caminando.
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