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CIUDAD DE MÉXICO
En las innumerables negativas o rechazos laborales a los que ha se ha enfrentado Rose Byrne es donde ha encontrado el temple para no darse por vencida, y por eso, dice, está donde está hoy en día.
Aspirante por primera vez al Óscar, luego de haber obtenido el Globo de Oro por su trabajo en Si Pudiera, Te Patearía (If I Had Legs I'd Kick You), la australiana, de 46 años, dijo que se tardó casi tres décadas en sentirse segura en su trabajo y confiada en cada audición perdida o en cada refutación que vivió.
"Cuando quise estudiar actuación formalmente me rechazaron de unas tres o cuatro escuelas, y fue muy desalentador, pero yo sabía lo que quería y mis papás fueron los que me dijeron que tratara en otros lugares.
"En las universidades de teatro y actuación me decían que no tenía aptitudes y que no me veían futuro. Tuve que optar por un programa más largo y caro que fue el de Artes en la Universidad de Sídney, y eso creo que me dio entendimiento de que los actores tenemos que saber manejar el rechazo", platicó Byrne en entrevista.
Aunque comenzó su carrera casi al concluir la adolescencia, Rose ya documenta premios de prestigio internacional como la Copa Volpi por su trabajo en The Goddess of 1967 (2000) y el Oso de Berlín por su papel de Linda en el largometraje dirigido por Mary Bronstein y que además le dio postulación este año al BAFTA, al Actor Award y al Independent Spirit Award.
En su momento, la intérprete sintió que lo suyo era explorar el teatro experimental o la televisión y por eso comenzó con pequeños papeles en la pantalla chica y en escenarios de la ciudad más popular de su país.
"Creo que fue hasta que me mudé a Estados Unidos cuando pude luchar contra los miedos de ser una actriz independiente y de no saber cómo manejarme porque la verdad es que nadie te enseña a manejarte con un agente, con un empresario, con un medio.
"Los miedos se me fueron cuando dejé de pensar en el físico y sentirme distinta a la mayoría de estas bellezas que salían en el cine.
Confié en mí misma y creo que todo ha cambiado porque en día ves menos estereotipos, ya hay menos clichés", puntualizó.
Intérprete de Moira MacTaggert en la franquicia de X-Men, Byrne comentó que a través de su profesión ha asimilado mucho más del comportamiento del ser humano y se ha vuelto más empática y consciente de la realidad.
"La edad te ayuda a entender que no controlas nada, más que tus pensamientos, y los personajes te ayudan a saber que no todos somos iguales y que cada quien reacciona de forma distinta a la misma situación.
"He hecho a mujeres muy inteligentes, a unas muy insignificantes y a otras que son total sinónimo de poder. Cada una me ha hecho acercarme a la vulnerabilidad que nos hace ser actores y me han convertido en alguien más consciente, más realista, menos idealista", destacó.
Esposa del actor Bobby Cannavale y quien es el padre de sus dos hijos, la actriz comentó que además de que su familia ha sido un sostén, quienes la han alentado desde el principio han sido sus hermanos; George, quien es pintor y actor; Alice, artista plástica; y Lucy, quien se dedica al marketing.
"Mis hermanos han sido los que desde el día uno, desde el día que llegué a una cena y les dije a todos que quería ser actriz, fueron ellos los que dijeron 'cuenta con nosotros'.
"Con ellos ensayaba mis diálogos, y me preparaba para comerciales de televisión ficticios; a ellos les recitaba poemas y les contaba de mis miedos; ellos han sido mis cómplices de por vida", recordó.
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