Llega la cuenta, termina la experiencia en algún restaurante o bar y aparece una duda frecuente entre los comensales: ¿se debe dar dinero adicional por el servicio recibido?
Aunque para muchos forma parte habitual, la realidad es que no existe una regla universal.
Este extra económico se debe, principalmente, a costumbres culturales que cambian según el país. Lo que en algunos destinos se interpreta como agradecimiento, en otros puede resultar innecesario o incluso una ofensa.
"La propina no es una regla universal. Es una costumbre cultural, histórica y económica que cambia radicalmente de un país a otro, y entenderla puede evitarte momentos incómodos, malos ratos o incluso problemas", se destaca en la Guía de Propinas, basada en información de viajeros, guías turísticas, normativas locales, sitios oficiales de turismo y plataformas internacionales de viajes y hospitalidad.
La Guía destaca que, aunque hoy se vea como un gesto de cortesía, la propina es una práctica que tiene su historia.
"En Europa, durante los siglos 17 y 18, era común que los clientes acomodados entregaban una pequeña suma extra a los sirvientes para 'asegurar un buen servicio'.
Con el tiempo, esta práctica se extendió a hoteles, restaurantes y cafés. Pero el verdadero quiebre ocurrió en Estados Unidos, donde la propina dejó de ser un extra y pasó a convertirse en parte esencial del salario", se menciona en la información de los expertos viajeros.
¿Cómo funciona en México y Europa?
En nuestro País, dar propina por la atención recibida es de los más normal, aunque no es una obligación. Generalmente se considera una forma de reconocer el trabajo del personal y en restaurantes suele rondar entre el 10 por ciento o el 15 por ciento del total de la cuenta.
En bares, el monto puede variar entre el 10 y el 15 por ciento, o bien aportar entre 10 y 20 pesos por ronda; mientras que en cafeterías suele bastar con monedas o entre el 5 y el 10 por ciento.
"Los errores más comunes al dejar propina en México es aceptar propinas sugeridas automáticas sin revisarlas y olvidar dejar cambio en bares de cerveza artesanal", sugiere la Guía.
En varios países europeos, actualmente tampoco es una obligación, ya que el personal suele recibir salarios más estables y el servicio aparece integrado en la cuenta final.
"Redondear la cuenta o dejar un pequeño extra es suficiente, nadie espera porcentajes altos y no dejar propina no es una ofensa", se destaca en el documento de expertos.
¿Dónde puede resultar una ofensa?
Por el contrario, en algunos países de Asia la práctica puede interpretarse de forma negativa, especialmente en Japón, Corea del Sur, China y Singapur, donde el buen servicio se considera parte del trabajo.
"Aquí dejar propina puede interpretarse como algo grosero o confuso, pues el buen servicio se considera parte del trabajo; recibir dinero extra puede verse como 'caridad'.
En algunos casos, incluso te devuelven el dinero. Aquí, el respeto se demuestra con educación, no con dinero adicional", se destaca.
Es así que, comprender estas diferencias culturales permite disfrutar la experiencia gastronómica sin dudas al momento de pagar. Porque, más allá del porcentaje, saber cómo actuar también forma parte del buen comer.
Para saber
En América se conjuntan varias costumbres: en ciudades grandes la propina suele ser parte de la experiencia en restaurantes y bares, mientras que en zonas rurales es más discreta.
Países donde se deja más dinero
Estados Unidos: 18-22 por ciento
Canadá: 15-20 por ciento
México: 10-15 por ciento
Emiratos Árabes Unidos: 10-15 por ciento
Brasil: 10 por ciento
Colombia: 10 por ciento
Fuente: Guía de propinas
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