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TEHERÁN, Irán, 01 mar.- Las calles de Teherán se llenaron de júbilo ayer cuando comenzaron a filtrarse reportes del fallecimiento del Ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán desde 1989.
La respuesta de las autoridades fue primero negación y luego luto.
La muerte del líder supremo de Irán se fue revelando a lo largo de varias horas hasta que fue declarada como un hecho por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una publicación que hizo en redes sociales.
Este acontecimiento marca el punto de inflexión más importante en la compleja historia del país desde la Revolución Islámica que derrocó al Sha y llevó al poder a los clérigos.
Sin embargo, coexistieron narrativas paralelas, tanto dentro como fuera de Irán, que en la era de las redes sociales -con el acceso a internet difícil de controlar o incluso bloqueado- quedaron claramente expuestas.
Una de las narrativas mostraba a un régimen en negación hasta que la televisión estatal iraní confirmó la muerte de Jamenei alrededor de las 05:00 horas (tiempo local).
Con voz temblorosa, un presentador leyó el comunicado mientras el canal colocaba una franja negra en la esquina de la pantalla y transmitía recitaciones de versos del Corán, una señal visual tradicional de duelo nacional.
Otra narrativa fue el mensaje controlado de Trump, quien se adjudicó una de las decisiones de política exterior más trascendentales y controvertidas de cualquier líder estadounidense en la memoria reciente.
Muchos millennials iraníes, nacidos después de 1989, nunca han conocido un sólo día sin Jamenei en el poder. Su autoridad no tuvo rivales y es poco probable que algún sucesor concentre el mismo nivel de poder, control institucional o influencia personal que él heredó del Ayatolá Ruholá Jomeini y que consolidó durante generaciones.
Su férreo control obligó a millones a abandonar el país y exiliarse, empujó a miles a prisión y dejó a incontables ciudadanos comunes viviendo con miedo, haciendo que la idea de una era posterior a Jamenei pareciera casi inimaginable.
La reacción inmediata ante lo que podría marcar el desmoronamiento de un sistema que pasó décadas fortaleciendo frente al mundo exterior fue: ¿es real?
A lo largo de los años, Jamenei desmintió repetidamente reportes sobre enfermedad o fragilidad, apareciendo en público caminando, apoyado en su bastón, pronunciando largos discursos y lanzando amenazas contra enemigos en el extranjero y disidentes en casa.
Presidió ceremonias de duelo por sus más altos funcionarios militares y aliados. En 2024, rezó sobre el féretro de Ismail Haniyeh, alto dirigente de Hamás y aliado clave, asesinado en el corazón de Teherán, y lamentó la muerte de su principal general, Qasem Soleimani, abatido en un ataque aéreo estadounidense en 2020.
Sofocó una y otra vez cualquier desafío a su autoridad, incluso cuando manifestantes comenzaron a corear públicamente consignas pidiendo su muerte durante la crisis electoral de 2009.
El intento más reciente contra su autoridad fue reprimido con brutalidad: las fuerzas de seguridad actuaron sin contención y mataron a miles en todo el país durante protestas nacionales en enero.
La afirmación de Trump sobre su muerte fue rápidamente rechazada por los medios estatales iraníes, que citaron a personas cercanas a la oficina del líder supremo.
La apuesta era que el historial de Trump difundiendo información engañosa tendría eco.
Este tipo de declaraciones, utilizadas durante años por miembros del régimen, forman parte de operaciones psicológicas destinadas a moldear la opinión pública.
Esta vez no surtieron efecto.
Mientras se transmitía el mensaje oficial, videos desde el interior de Irán inundaban las redes sociales, mostrando multitudes llenando las calles en las primeras horas del domingo: autos tocando el claxon, personas bailando y coreando en celebración, incluso cuando el futuro político del país y el asunto inmediato de la sucesión permanecían profundamente inciertos.
RINDEN HOMENAJE Y LANZAN ATAQUE
Pero no todo fue una celebración. En la emblemática plaza Enghelab de Teherán, se congregaron hoy por la mañana miles de personas, vestidas en su mayoría de negro, y corearon ¡Muerte a Estados Unidos!" y "¡Muerte a Israel!" en medio de banderas de la República Islámica.
Momentos más tarde, se escucharon explosiones en Manama y Doha, capitales de Baréin y Catar, respectivamente, así como en la ciudad emiratí de Dubái.
La prensa estatal informó que Irán lanzó una nueva oleada de ataques con misiles y drones contra bases militares estadounidenses en Oriente Medio e Israel, como represalia por el ataque masivo que mató al líder supremo Alí Jamenei.
Entre los objetivos de la nueva ofensiva iraní se encuentran veintisiete bases estadounidenses en la región, así como el cuartel general del ejército israelí y un complejo industrial de defensa en Tel Aviv, detalló la televisión estatal de la república islámica.ç
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