Te lo vamos en decir en voz baja... porque muy pocos saben sobre este sitio. Se llama Áncash y es una gema de los Andes peruanos que solamente los viajeros de cepa, como tú, podrían animarse a descubrir en compañía de sus seres más queridos.
Situada al norte de Lima y custodiada por señoriales cordilleras, la región de Áncash se ha convertido en un edén para los amantes del trekking, la contemplación y el andinismo.
Las sorprendentes panorámicas no sólo roban el aliento, también invitan a practicar turismo fotográfico, a darle la vuelta al estrés para resignificar los vínculos con la Madre Naturaleza y a reconocer la historia andina que ahí brilla con fuerza.
En este territorio peruano, que aún se ha librado del turismo de masas, se encuentran el legendario Callejón de Huaylas y prístinas lagunas como las de Llanganuco, testigos silenciosos de la cultura Chavín, cuya herencia aún perdura en sus imponentes ruinas y artefactos históricos.
Para arribar a este paraíso andino, hay que tomar un vuelo que dura poco más de una hora desde Lima. Toda vez que se aterriza en el Aeropuerto de Anta, ubicado en el distrito homónimo y cuyo nombre oficial es el Aeropuerto Comandante FAP Germán Arias Graziani, los turistas suelen ir hacia Huaraz, capital del departamento de Áncash y ciudad que además de ofrecer hoteles y atractivos turísticos, sirve de punto de partida para explorar una región en la que se unen la costa y la zona andina.
No obstante, los expedicionarios saben que los encomiables tesoros de Áncash se encuentran en las alturas.
Una de las joyas que imanta a los trotamundos es el Parque Nacional Huascarán que, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad en 1985, resguarda una gran biodiversidad.
Situado en los Andes centrales peruanos, en la denominada Cordillera Blanca, presume imponentes picos nevados que llegan a superar los 6 mil metros de altura, ofreciendo desafiantes ascensos a los escaladores.
El Huascarán, con 6 mil 768 msnm, el Alpamayo, considerado como uno de los más bellos del orbe y el Nevado de Taulliraju, todo un hito en la Ruta de Santa Cruz, son algunos de los picos que pueden ser explorados.
Además de sus cumbres nevadas, este territorio cuenta con más de 600 glaciares y 300 lagunas de agua pristina. Estos encantadores sitios, cada uno con su diversidad, se prestan tanto para realizar actividades propias del turismo de aventura, de contemplación y de naturaleza.
En el parque habitan varios ejemplares de la fauna, entre los que destacan: el oso de anteojos, el venado gris y el puma, además de más de 100 especies de aves, incluyendo al señorial cóndor andino y al elegante ganso andino.
PAISAJE CULTURAL
Amén de la riqueza natural, Áncash también es hogar del Monumento Arqueológico Chavín de Huántar, centro religioso y administrativo de la cultura preincaica Chavín.
Declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1985, por la Unesco, en este sitio es posible apreciar tanto las famosas cabezas clavas, esculturas que originalmente se hallaban empotradas en las fachadas de los templos, como el Lanzón Monolítico, ídolo sagrado de esta antigua civilización que impresiona por sus 4.54 metros de altura y sus rasgos antropomorfos.
Estas estructuras, con más de tres mil años de antigüedad, muestran un alto grado de sofisticación en el tallado de piedra y ofrecen una visión única de las creencias y rituales de la cultura Chavín.
Los caminos y galerías subterráneas del templo están diseñados para aprovechar la luz solar de una manera ingeniosa.
Por todo lo anterior, el viajero de hoy que busca una experiencia 360 -en la que su hambre cultural, social y de naturaleza quede saciada- debe voltear a ver esta joya andina peruana.
PARA SABER
Es importante mencionar que la localidad de Chavín de Huántar, donde se ubica el sitio arqueológico, fue reconocida como uno de los Mejores Pueblos Turísticos del Mundo en 2023 por la Organización Mundial del Turismo, al igual que Chacas, un encantador destino, también en la región de Áncash, que destaca por su arquitectura colonial y una impresionante iglesia del siglo 16.
LATAM Airlines opera un vuelo que conecta Lima con el departamento de Áncash. La ruta aérea dura poco más de una hora y permite a los viajeros reconocer los atributos naturales y culturales que resguarda esta zona peruana.
Más inspiración (www.peru.travel/es).
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