El Quinto Elemento

"La esencia crítica de nuestra realidad"

Angélica María Arredondo Arrambide

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La otra cara de la Información: Fake News en redes para causar caos y pánico

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jueves, 26 de febrero de 2026
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Al inicio de esta semana, y en el recuento de los daños colaterales, quedó en evidencia el impacto que pueden generar quienes, sin escrúpulos, utilizan las redes sociales como herramientas de desinformación.

Desde hace tiempo han perfeccionado una estrategia basada en la manipulación de videos, fotografías y datos, valiéndose de recursos tecnológicos y de diseño digital para construir narrativas beligerantes que alteran la percepción pública.

El resultado: caos, temor y, en algunos casos, auténtico pánico social.

El tema incluso fue planteado ante la presidenta de la República. En respuesta, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, informó que se han detectado diversas cuentas que difunden información falsa y que se dará seguimiento para identificar posibles vínculos con grupos delincuenciales.

También señaló la existencia de redes dedicadas sistemáticamente a manipular contenidos con fines de desinformación.

La inmediatez con la que circulan mensajes, fotografías y videos al uso de herramientas de Inteligencia Artificial ha sido celebrada por su utilidad en distintos ámbitos, desde el académico hasta el laboral.

Sin embargo, esa misma tecnología muestra su rostro más oscuro cuando se emplea para adulterar información y fabricar escenarios inexistentes.

¿Con qué propósito? Además de desinformar, buscan instalar en la población una percepción distorsionada de la realidad.

Aprovechan la velocidad de las plataformas digitales para “asaltar” la conversación pública y encuentran eco en usuarios que, sin verificar la fuente, replican contenidos que carecen de sustento.

Así ocurrió en entidades como Yucatán, donde circularon versiones alarmistas sobre hechos de inseguridad que no correspondían a la realidad.

Fueron las propias autoridades estatales quienes debieron intervenir para desmentir rumores que se propagaban como reguero de pólvora.

Entre los episodios más preocupantes destacaron imágenes de aviones incendiados y supuestos ataques dentro del Aeropuerto Internacional de Guadalajara.

Al viralizarse, estas publicaciones no solo generaron pánico entre la ciudadanía, sino también un daño reputacional que encendió alertas en aseguradoras, aerolíneas y operadores turísticos, afectando la imagen de una de las ciudades más importantes del país.

A ello me refiero cuando hablo de la amplificación de la infodemia y de la otra cara del manejo informativo en línea. Plataformas como Facebook, Instagram, X y WhatsApp permiten que, con un solo clic, una falsedad se convierta en tendencia.

En redes sociales el deseo de figurar y hacerse viral de los jóvenes y algunas personas que buscan notoriedad y monetizar contenidos, es una manera tentadora de caer en estas trampas de la modernidad digital donde lo único que importa es posicionarse y aprovechar cualquier coyuntura para generar contenidos muchas veces falsos, como inventar disturbios, balaceras, situaciones de riesgo, persecuciones, explosiones, accidentes y un sinfín de hechos no existentes que sin la menor responsabilidad, son compartidos.

El desafío no es menor. La libertad de expresión es un pilar democrático, pero también lo es la responsabilidad en el uso de la información.

Hoy más que nunca, la verificación de fuentes, el pensamiento crítico y la prudencia al compartir contenidos son actos de corresponsabilidad social.

Porque en la era digital, un clic puede informar… o puede incendiar la percepción colectiva.

 

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