Aunque el home office ha evolucionado desde la pandemia, trabajar desde casa, al menos de forma parcial, sigue siendo una realidad para muchos.
A ello se suma que las personas continúan combinando actividades presenciales con educación en línea o híbrida.
Este cambio ha modificado la forma en que se usan, adaptan y eligen las viviendas.
Un estudio de la revista Regional Science and Urban Economics, indica que quienes trabajan desde casa valoran más tener una oficina en el hogar de alta calidad.
Están dispuestos a vivir más lejos de los centros urbanos si con ello encuentran ese espacio deseado.
Revisa tu hogar
Evalúa el inmueble más allá del número de recámaras.
Un estudio del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja, en España, dice que gran parte de las casas no tienen espacios adecuados para trabajar.
Esto afecta directamente la productividad.
- Ve la posibilidad de adaptar una habitación o área como oficina o estudio.
- Evalúa si estás en zona ruidosa y analiza cuánto se invertiría en aislamiento.
- Checa que la distribución permita separar actividades.
- Verifica la infraestructura para servicios digitales, como fibra óptica o buena cobertura de red.
- Si es para estudiar, el Tec de Monterrey dice que se requieren áreas bien iluminadas, mínima distracción, mobiliario adecuado y conexión estable a Internet.
Muebles
Analiza cuánto tiempo pasas en casa y tus actividades para definir qué necesitas.
Así sabrás si invertir en un escritorio o si solo requieres de una mesa.
¿Usas una computadora grande, impresora o copiadora? ¿Solo utilizas una tablet?
Todo esto te ayudará a definir el tamaño del mueble que requieres.
Considera un espacio para tomar apuntes y acomodar herramientas de trabajo sencillas, como plumas, una agenda y el teléfono.
La silla es muy importante, sobre todo si deberás estar sentado mucho tiempo.
En caso de que tu trabajo implique tener papelería guardada, necesitarás un archivero.
Colores y aislamiento
Se recomienda que en el espacio se apliquen colores neutros, para lograr paz y concentración.
Entre estas tonalidades destacan los blancos, grises, beiges o tonos tierra.
Si tienes problemas con el ruido agrega aislamiento acústico.
Los vidrios con doble acristalamiento son buena opción para detener el ruido, pues llegan a reducir el sonido hasta 47 decibeles.
Los marcos elaborados con PVC son capaces de reducir hasta 25 veces el ruido del exterior.
Otra opción es agregar una especie de pasta en los muros interiores y techo.
Al secarse este producto, la pasta se convierte en una membrana que puede ser cubierta con yeso, mosaico o algún otro acabado.
Fuentes: Teleworking and housing demand. Regional Science and Urban Economics; Working from Home: Is Our Housing Ready?, y Tecnológico de Monterrey













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