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Los humedales y manglares son aliados naturales de las comunidades costeras. Funcionan como barreras frente a huracanes y tormentas, reducen la erosión, capturan carbono y son refugio de especies marinas y aves que sostienen actividades productivas locales.
Protegerlos es también proteger la economía, la seguridad y el entorno de miles de familias.
En el marco del Día Mundial de los Humedales, la titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, Karina Lizeth Saldívar Lartigue, explicó que el objetivo del proyecto es restaurar y conservar estos ecosistemas mediante reforestación, limpieza, monitoreo ambiental y la participación activa de la sociedad, bajo la visión humanista que impulsa el gobernador Américo Villarreal Anaya.
Precisó que las acciones de restauración se realizan principalmente con mangle negro (Avicennia germinans) y mangle rojo (Rizophora mangle), especies fundamentales para la protección del litoral y la biodiversidad costera.
Tan solo en 2025, se reforestaron 14.89 hectáreas de manglar y se produjeron más de 29 mil plántulas, resultados que superaron lo programado gracias a condiciones ambientales favorables, una metodología de siembra directa eficiente, la coordinación interinstitucional y el trabajo conjunto con las comunidades.
Además, se han realizado acciones de limpieza de playas y humedales, con el retiro de residuos sólidos y plásticos que representan un riesgo para la fauna y la calidad ambiental.
De manera paralela, se implementan trabajos de monitoreo para evaluar el estado de conservación del manglar y se avanza en la formalización de una UMA ambiental, reforzando la gestión sustentable del ecosistema.
En materia legal y administrativa, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente trabaja en la obtención de permisos ambientales, asegurando que cada acción se realice con transparencia, apego a la normatividad y responsabilidad institucional.
“Cuando cuidamos el manglar, cuidamos a las personas. Involucrar a las comunidades no solo permite recuperar ecosistemas, también construye conciencia, identidad y compromiso con el territorio que compartimos”, expresó Saldívar Lartigue.
El impacto de este proyecto va más allá de la recuperación ambiental. En Aldama y Soto la Marina, la participación social se ha convertido en un pilar de la conservación, fortaleciendo la corresponsabilidad ciudadana y sembrando una cultura de cuidado que garantiza un litoral más sano, resiliente y con futuro para Tamaulipas.
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