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Sus compañeros del equipo Star Fit cargaron el ataúd y realizaron un recorrido simbólico por el cuadro del diamante, como muestra de cariño y reconocimiento a quien fuera un jugador destacado y, sobre todo, un gran amigo.
Al llegar al home plate, el ampáyer Felipe Palacios marcó el “safe”, gesto que selló de manera simbólica el último recorrido de Ernesto Mora Jr., quien dejó una huella imborrable dentro y fuera del terreno de juego, ganándose el respeto y aprecio de todos los que lo conocieron.
Familiares y amigos cercanos acompañaron el cortejo fúnebre hasta el campo de softbol, ingresando la carroza por la barda del jardín izquierdo, para posteriormente dar paso al homenaje en el diamante.
El recuerdo de Ernesto Mora Jr. permanecerá vivo en la memoria de sus compañeros y en el corazón de la comunidad softbolera.
Descanse en paz.











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