El Quinto Elemento
"La esencia crítica de nuestra realidad"
Angélica María Arredondo Arrambide
Los BRICS, cuyas siglas significan Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, son países que tienen claro que descentralizar el poder económico global no solo es posible, sino una nueva forma de operar.
Este modelo abre mayores márgenes de negociación y diversificación para los países en desarrollo, lo que resulta especialmente atractivo en un contexto donde las reglas del comercio internacional se están reconfigurando.
Para México, una eventual integración o acercamiento estratégico podría representar beneficios de gran escala.
Es de considerarse un hecho que, al vincularse, habría un mayor intercambio tecnológico y una cooperación productiva más amplia en sectores clave, dando ventaja a la logística, la manufactura avanzada, la agroindustria, las energías limpias y el desarrollo urbano sustentable.
Todo ello con la expectativa de mayores flujos de inversión en estos rubros y, por consiguiente, un ascenso económico más sólido y menos vulnerable a los vaivenes externos.
De acuerdo con especialistas, este crecimiento sería tangible. El termómetro real se encuentra en las ciudades y los estados, donde los efectos del desarrollo son medibles y perceptibles entre la ciudadanía.
Hoy, los ciudadanos han dejado de ser simples espectadores para convertirse en participantes activos del debate público, social y económico.
A través del uso cotidiano de teléfonos inteligentes, tabletas, computadoras y plataformas digitales, la opinión se expresa, se cuestiona y se amplifica de manera inmediata.
Es precisamente en este ejercicio de interacción social —apoyado en muestreos, análisis y herramientas tecnológicas— donde el país puede identificar qué desean los distintos sectores y cómo estarían dispuestos a participar para que una diversificación económica sea posible.
Apostar por nuevas alianzas implica también dejar atrás la dependencia de un solo socio comercial y abrir una discusión necesaria sobre cómo enfrentar los retos del futuro inmediato en medio de una geopolítica global en constante cambio.
Por lo anterior, resulta indispensable que los gobiernos locales se preparen para gestionar inversión, planeación y desarrollo social sustentable, con una visión de largo plazo y la capacidad de reconfigurar alianzas estratégicas.
La experiencia de los BRICS demuestra que es posible avanzar con paso firme hacia ciudades más modernas, con infraestructura urbana ordenada, funcional y competitiva, sostenidas por políticas públicas claras y ejecutables.
El debate está abierto: diversificar la ruta económica de México ya no es una idea lejana, sino una conversación urgente que requiere la participación de gobiernos, sector productivo, academia y ciudadanía.
La pregunta es inevitable: estamos dispuestos a repensar el rumbo del desarrollo y asumir el reto de crecer de manera distinta, o seguiremos dependiendo de la inercia del pasado?











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