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Agencia/Reforma
Las fiestas decembrinas suelen esperarse por muchas personas con alegría, ilusión por reencontrarse y convivir con familiares y gratitud por un ciclo que se cierra.
Pero, estas fechas también pueden implicar una carga emocional inesperada, comenta Dolores Montilla, presidenta de la Asociación Psicoanalítica Mexicana (APM), por las expectativas familiares, comparaciones sociales, recuerdos del pasado y, en muchos casos, duelos o tensiones no resueltas.
"Desde la perspectiva psicoanalítica, diciembre puede convertirse en un periodo donde se intensifican procesos afectivos que normalmente permanecen en silencio", indica la especialista.
Para entenderlo de otra manera, la psicoanalista indica que las celebraciones devienen un "disparador psíquico", porque confluyen en estas fechas símbolos, rituales y roles familiares.
"La comida, la reunión o la música pueden activar memorias inconscientes que conectan con experiencias infantiles, vínculos ambivalentes o pérdidas recientes.
Por eso, incluso quienes no están atravesando un duelo formal pueden experimentar tristeza, irritabilidad, ansiedad o cansancio emocional.
"Las festividades movilizan el mundo interno de cada persona. Aunque socialmente se espera felicidad, para muchos, diciembre representa un reencuentro con emociones complejas que requieren ser escuchadas", explica la presidenta de la APM.
Pero, enfatiza Montilla, ese "malestar emocional" que puede presentarse en estas fechas, no significa debilidad de la persona que lo resiente, sino humanidad.
La obligación de 'estar bien'
Quizá, uno de los desafíos más recurrentes de estas fechas, señala la especialista con más de 40 años de práctica profesional, es el mandato social que dicta la necesidad de "estar bien" y "disfrutar".
"Este mandato puede llevar a que las personas repriman emociones legítimas, se aíslen o se sientan culpables por no cumplir con lo que se supone que deben sentir.
Desde el psicoanálisis, esta incongruencia entre lo que se vive internamente y lo que se exige externamente puede generar mayor angustia y autorreproche", explica.
Este contraste entre lo que se siente y lo que se espera de la persona, lleva a un desgaste psíquico con consecuencias como la somatización del malestar emocional, causando insomnio, irritabilidad, problemas digestivos o fatiga.
El pasado no superado
Este periodo del año, a diferencia de los meses anteriores, refiere Montilla, abre un espacio simbólico: vuelven los recuerdos de infancia, las figuras familiares ausentes, las experiencias dolorosas o no elaboradas.
"Las expectativas, las tradiciones y las reuniones pueden convertir el hogar en un escenario de reactivación emocional", indica.
Y esta remoción de sentimientos, no tiene que considerarse negativa. "Puede ser una oportunidad para identificar necesidades afectivas, reconocer límites y comprender mejor la historia personal.
Sin embargo, es importante que se aborde con cuidado para evitar la saturación emocional", sugiere la especialista.
Detrás de cada persona, hay una historia emocional compleja, agrega; una característica del psicoanálisis es desentrañar esas complejidades.
Por ello, para estas fechas, la presidenta de la APM, sugiere practicar el autocuidado y no considerar esto como un acto egoísta, sino como una forma de respeto hacia la propia vida interior.
"Las emociones que emergen en diciembre son mensajes del mundo interno; escucharlas es un acto de salud emocional.
"Las festividades pueden ser luminosas, pero también desafiantes. Integrar ambas dimensiones permite atravesarlas con mayor serenidad, autenticidad y compasión hacia uno mismo y hacia los otros", subraya.
Claves de autocuidado emocional
La psicoanalista Dolores Montilla señala que el autocuidado en esta época no significa aislarse del mundo, sino generar condiciones internas para vivir las celebraciones con autenticidad y menos exigencia.
Algunas prácticas útiles pueden ser:
1. Reconocer el propio estado emocional sin juzgarlo
Permitir que la tristeza, la nostalgia o la melancolía tengan un espacio. Validar estas emociones reduce la culpa y facilita su elaboración.
2. Establecer límites saludables
No todas las reuniones son obligatorias. Elegir a cuáles asistir y qué evitar ayuda a equilibrar la saturación afectiva.
3. Crear rituales personales
Un paseo, una carta, una velada tranquila o un momento de silencio pueden funcionar como contención emocional.
4. Evitar idealizaciones
Las festividades no tienen por qué ser perfectas ni resolver viejos conflictos familiares.
5. Buscar acompañamiento cuando sea necesario
Acudir a un profesional puede brindar herramientas para transitar emociones intensas sin caer en aislamiento o culpa.
Sobre la APM
La Asociación Psicoanalítica Mexicana (APM) es una institución con más de seis décadas de trayectoria dedicada a la formación, investigación y difusión del pensamiento psicoanalítico en México.
Está afiliada a la International Psychoanalytical Association (IPA) y agrupa a profesionales comprometidos con la práctica clínica, la ética y el desarrollo científico del psicoanálisis.
A través de programas académicos, publicaciones, actividades culturales y espacios de diálogo, la APM busca acercar el psicoanálisis a la sociedad contemporánea, promoviendo la comprensión profunda de la mente humana y el bienestar emocional de las personas.
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