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Lo que había comenzado con una serie de mareos terminó con el ingeniero químico Nelson Arizmendi Cruz sometido a intervenciones de alto riesgo en el quirófano, y una valiosa lección: aprender a vivir sin estrés.
Se encontraba en las zonas más altas de Zacatecas por los preparativos para la boda de su hija, cuando dos episodios sincopales ?desmayos? dispararon las alarmas.
Ya en el área de Urgencias en un hospital de Monterrey, una angiotomografía computarizada reveló que cuatro arterias coronarias estaban obstruidas entre un 90 y un 95 por ciento.
"Yo no entendía. Pensé: 'Ahora sí que vivo por obra y gracia del Espíritu Santo'", cuenta en entrevista remota el profesional egresado del IPN, con varias décadas de experiencia en los sectores industrial y energético.
Los médicos tuvieron que realizarle una cirugía a corazón abierto, de riesgo considerable, para construir derivaciones de las cuatro arterias coronarias.
Mas otro problema potencialmente mortal persistía: su arteria carótida interna, un importante vaso sanguíneo que irriga el cerebro y la cabeza, estaba obstruida.
"Sufría lo que llamamos isquemia transitoria, lo que significa que el cerebro simplemente no recibe suficiente flujo sanguíneo", explica el doctor Rabih Tawk, especialista en neurocirugía cerebrovascular de la Clínica Mayo, en Florida, a donde Arizmendi acudió por una segunda opinión.
A la pregunta sobre el tipo de vida que llevaba, y que eventualmente lo condujo a encarar tan complicado panorama, el ingeniero químico responde enlistando una serie de condiciones que se tornaron una tormenta perfecta: sobrepeso llegó a pesar 108 kilos, hipertensión, diabetes, apnea obstructiva del sueño y, sobre todo, bastante actividad laboral y estrés.
"Yo diría que (vivía) normal", expresa Arizmendi, a quien finalmente se le detectó aterosclerosis, enfermedad en la que se acumula placa en las paredes de las arterias, causando que se estrechen y endurezcan.
Ahora se sabe que las hormonas que el cuerpo produce cuando se encuentra bajo estrés, como el cortisol y la adrenalina "importantes para afrontar las situaciones agudas", pueden dañar las arterias y ocasionar enfermedades del corazón y el sistema circulatorio.
El estrés hace que suban la frecuencia cardiaca y la presión arterial, lo cual puede provocar la acumulación de placa en las arterias y restringir el flujo sanguíneo al corazón.
Tener altos niveles de cortisol aumenta todavía más este riesgo.
"Sin duda, el estrés contribuye a todo esto", advierte Tawk, para quien el objetivo primario de llevar una buena calidad de vida incluye "mantener los vasos sanguíneos y el cerebro en buen estado".
Entre lo que suele contribuir a un estado prolongado de estrés están las cargas de trabajo excesivas, las largas jornadas laborales y la falta de equilibrio entre la vida laboral y personal.
El propio Arizmendi comparte que durante 17 años trabajó de lunes a domingo, sin mayor descanso y lleno de responsabilidades.
De ahí que entre las recomendaciones de cuidado que recibió una vez que el doctor Tawk le había practicado una angioplastia intracraneal, procedimiento para abrir la obstrucción de la carótida interna, estuviera mantener el estrés a raya.
"Lo primero es disfrutar lo que haces. Eso es lo primero. Además, creo en Dios, así que la meditación y rezar también ayudan", expresa Arizmendi, quien ha incorporado actividad física en su rutina y hoy pesa 78 kilos.
"Tienes que darte un momento para tu cuerpo, para tu vida, para tu mente. Todo eso es importante para eliminar la aceleración", agrega.
Si bien la intervención en la Clínica Mayo era de muy alto riesgo, su motivación para someterse a ella era clara: entregar en el altar a su hija ?la única que le sobrevive de siete que procreó con su esposa? y celebrar su boda.
Para el doctor Tawk, por su parte, el potencial desenlace fatal que podía padecer Arizmendi era suficiente motivo para realizarle la delicada intervención; "¿vamos a quedarnos mirando a este paciente mientras sufre un derrame cerebral o vamos a correr el riesgo de reparar el vaso?", se cuestionó el equipo de profesionales médicos.
Con Arizmendi recuperado y encaminado por un sendero de mayor bienestar personal, Tawk refrenda la importancia de tomar la salud propia con seriedad y compromiso para evitar escenarios de vida o muerte.
"Siempre les digo a mis pacientes que deben ser responsables de su salud. La salud es un regalo; te han dado este don, y luego tienes que preguntarte: ¿Cómo voy a preservarlo, salvarlo y conservarlo? Porque no aprecias la salud hasta que la pierdes o hasta que ves a alguien que no la tiene.
"Así que lo tomo muy en serio, y animo a todos los pacientes a que lo tomen con mucha proactividad y liderazgo", insiste el neurocirujano. "Actúa de forma proactiva, no esperes a que ocurra un derrame cerebral ni a que se produzca un colapso grave".
¡¡Bájale dos rayitas!!
Algunas señales que suelen alertar que algo no va bien a nivel cardiovascular son:
- Dolor en el pecho
- Dificultad para respirar
- Fatiga progresiva
Las enfermedades cardíacas también pueden estar asociadas a condiciones relacionadas con el estrés como:
- Ansiedad
- Depresión
- Distanciamiento de los amigos y la familia
Algunas maneras de controlar el estrés son:
Ajusta tu horario
- Dosifica tareas, delega lo que no te corresponda y programa menos tiempo para las actividades menos importantes.
Date un respiro
- Hacer respiraciones profundas y lentas puede ayudar a que te relajes.
Actívate
- El ejercicio físico alivia el estrés. Consulta antes con un médico qué actividades son adecuadas para ti.
Descansa
- La falta de sueño, además de aumentar los niveles de cortisol, puede hacer que los problemas parezcan peores de lo que son.
Cambia la perspectiva
- Transforma tu manera de ver los problemas. Acepta lo que sientes ante una situación y luego busca formas de solucionarla.
FUENTE: Mayo Clinic











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