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Por: Hiram Osiris González Carmona
GUADALAJARA, Jalisco 14-Dec-2025 .-Antes de que sonara la primera nota, el aire ya estaba cargado de algo más que expectativa. En el C3 Rooftop de Guadalajara no se congregó solo un público: se reunió una comunidad de corazones rotos.
Paloma Morphy (CDMX, 2000) apareció en el escenario sin poses grandilocuentes, con la naturalidad de quien entiende que la música, antes que espectáculo, es encuentro.
Guadalajara fue el punto final de una gira que comenzó el 8 de agosto de 2025 con Au, su primer álbum y el mismo que la hizo merecedora del Latin Grammy a Mejor Artista Nuevo.
Morphy abrió con canciones que funcionan como confesiones abiertas. Temas como "Me faltas tú", "La idiota soy yo" o "Me cuesta creer" marcaron el tono de una velada atravesada por el desamor, ese territorio donde habitan, como ella misma lo dice, los "migajeros": quienes amaron de más y recibieron poco.
Lejos de mantener una distancia solemne, la capitalina bajó la barrera entre escenario y público. Conversó, pidió historias, tomó celulares prestados y convirtió las anécdotas ajenas en parte del concierto.
Preguntó por exes presentes entre los asistentes y, sin crueldad pero con humor, les dedicó canciones como "Nunca fuiste parte", "Pijama" o "Como te vas".
Cada risa tenía algo de catarsis; cada coro, algo de ajuste de cuentas.
En medio de esa complicidad, invitó a alguien del público a subir al escenario para cantar junto a ella "Rosa pastel" de Belanova, un gesto que resumió el espíritu de la noche.
Morphy, quien dejó su carrera de derecho para dedicarse de lleno a la música, recordó que antes de los escenarios llenos y los premios, cantaba en cantabares para vencer el pánico escénico, y ahora hasta se pone una máscara de paloma para cantar sus canciones, mezclando el pop con otros géneros dándole un toque fresco y relajado a un tema que pereciera viejo: el desamor.
El cierre llegó con "Lo que un día fue". Para entonces, el público ya no cantaba: gritaba. El C3 Rooftop se volvió un solo cuerpo, una memoria colectiva entonando lo perdido, lo que dolió y lo que, quizá, ya empieza a sanar.



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