
Este convenio, alcanzado tras semanas de arduas negociaciones entre representantes de ambos gobiernos, garantiza el cumplimiento de los compromisos de México y, al mismo tiempo, establece mecanismos para la protección y uso eficiente de los recursos hídricos compartidos.
El acuerdo, que fue dado a conocer en una conferencia de prensa conjunta por funcionarios de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), mismo que establece un calendario de entregas que permitirá a México saldar el déficit acumulado en el ciclo actual.
Además, se contemplan inversiones conjuntas en infraestructura para modernizar los sistemas de riego y reducir las pérdidas por filtración y evaporación.
"Este acuerdo es una muestra de que, a través del diálogo y la cooperación, podemos superar los desafíos más apremiantes", declaró el embajador de Estados Unidos en México.
"Estamos comprometidos a trabajar juntos para garantizar la seguridad hídrica de ambos países".
Por su parte, el gobierno mexicano destacó la importancia de este convenio para evitar una crisis binacional y proteger los intereses de los agricultores y usuarios del agua en la región fronteriza.
"Hemos logrado un acuerdo que respeta nuestra soberanía y nos permite cumplir con nuestras obligaciones internacionales", señaló un alto funcionario de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
El acuerdo también incluye medidas para fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión de los recursos hídricos compartidos.
Se establecerá un sistema de monitoreo en tiempo real de los niveles de agua en las presas y ríos, y se promoverá la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones.
Con este acuerdo, México y Estados Unidos reafirman su compromiso con la cooperación en materia de agua y sientan las bases para una gestión más sostenible y equitativa de los recursos hídricos compartidos.



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