Vida  /  Sociedad
0
Votos
Nota Aburrida
Nota Interesante
El miedo: su lado bueno y malo

Imagen Siguiente
El miedo es natural y necesario para sobrevivir, aunque puede limitarnos si domina nuestras decisiones o pensamientos.
miércoles, 5 de noviembre de 2025
Comparte esto en Facebook
Comparte esto en Twitter
Comparte esto en Digg
Enlarge Font
Decrease Font
Agencia/Reforma

Para algunos, el miedo es sinónimo de debilidad; de estereotipos que se traducen en ser una persona sensible, emocional, cobarde o simplemente "una gallina".

La diversidad de significados del concepto han sido -y sigue siendo- el resultado de influencias culturales, sociales, experiencias de vida e incluso modas.

Desde una perspectiva científica, el miedo es un proceso cognitivo, fisiológico, emocional y conductual. Es más complejo de lo que se cree.

En principio, es una respuesta que, por evolución, nos ha permitido mantenernos con vida. Desde esta postura, el miedo ha sido la forma de responder ante las amenazas que pueden poner en peligro nuestra integridad física.

Desde esta vista, todos hemos sentido y podemos sentir miedo.

¿Quién no ha experimentado esa sensación de amenaza que acecha en la oscuridad, al caminar solo o sola por la calle, al no saber qué nos deparará un diagnóstico médico, o al temer no pasar un examen? Nuestra respuesta de miedo se manifiesta en pensamientos de angustia o ansiedad ante todo lo "negativo" que podría ocurrir: el cuerpo se tensa, la respiración se acelera, sentimos un aire helado en la garganta o una idea en la mente que nos impulsa a correr o a quedarnos inmóviles para no ser vistos.

Gracias al miedo evitamos cometer actos que podrían ponernos en riesgo, dañarnos o hacernos quedar mal. Sin embargo, como todo en la vida, los extremos no son buenos.

También existen situaciones en las que el miedo nos limita a realizar cambios, debido a ideas irracionales -muchas veces aprendidas- que nos dicen: "No levantes la mano para responder una pregunta al profesor, porque podrías estar equivocado y todos se burlarán de ti", "No dejes a tu esposo que te golpea, porque te vas a quedar sola, o "No hagas algo diferente, porque lo desconocido puede ser doloroso".

Aprendemos, así, a tener miedo.

Lo importante es comprender y aceptar que el miedo está presente en nuestra vida diaria. No es malo cuando nos mantiene seguros; sin embargo, en exceso puede limitarnos a nuevas experiencias.

El miedo es natural, pero también puede ser aprendido hacia objetos o situaciones específicas. La recomendación es identificarlo, reconocerlo, aceptarlo, indagar su significado y valorar cómo afrontarlo para poder actuar.

El autor es psicólogo especialista en gestión del cambio y docente en UANL. Y director de Instituto Alestra en Axtel.

 

Opina sobre este artículo

Nombre   Email  
Título
Opinion

Otras Noticias