El Quinto Elemento

"La esencia crítica de nuestra realidad"

Angélica María Arredondo Arrambide

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Simulacro Nacional 2025: la prevención como única certeza y preservación de la vida

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martes, 23 de septiembre de 2025
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Hoy México se prepara para detenerse unos minutos con motivo del Simulacro Nacional de Protección Civil 2025. Lo que para algunos puede parecer un ejercicio rutinario, es en realidad un recordatorio de nuestra vulnerabilidad frente a los fenómenos naturales y los riesgos industriales que, cada año, ponen a prueba la resistencia de nuestras comunidades, incluyendo la flora y la fauna.

El simulacro busca algo más que ensayar protocolos: se trata de fortalecer una cultura de autoprotección que no debe limitarse al 19 de septiembre, sino extenderse a cada hogar, escuela, oficina y espacio público del país.

La memoria de los sismos de 1985 y 2017 nos enseñó que la prevención salva vidas, y esa lección sigue siendo tan vigente como dolorosa.

En ese sentido podemos recordar lo sucedido en Reynosa este me de septiembre hace ya 13 años, en donde surgió una explosión en el Complejo Procesador de Gas de Pemex mismo que causó 26 muertes y 46 heridos, entre ellos jóvenes estudiantes que realizaban su labor diaria , sin saber que sería el último día de su existencia, al igual que el resto de trabajadores que fueron alcanzados por las llamas expansivas de aquel suceso que marcó a familias e instituciones diversas en el estado de Tamaulipas.

Los escenarios de riesgo en México son múltiples y diversos, en Tamaulipas se advierten sequías en tiempo de verano que amenaza al campo y a las ciudades con el desabasto de agua; los temblores recuerdan que bajo nuestros pies la tierra sigue en movimiento, en lugares donde nunca había temblado ahora surgen estos acomodos por presiones subterráneas; los incendios forestales arrasan cada año con miles de hectáreas en cerros y montañas; y en zonas industriales, las explosiones de gas o plantas químicas continúan siendo una posibilidad latente.

A ello se suman las inundaciones que, cada temporada, golpean a comunidades enteras.

Frente a este panorama, el simulacro no debe verse como una actividad gubernamental, ni como una simple obligación escolar o laboral. Es, más bien, una herramienta de prevención colectiva, un ensayo de vida que nos permite estar preparados para cuando lo inesperado suceda.

Porque en un país marcado por desastres naturales y accidentes industriales, la prevención no es una opción: es la única certeza que tenemos para proteger lo más valioso, la vida nuestra, de nuestros seres queridos, la flor y la fauna.

 

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