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La esperanza o expectativa de vida ha aumentado con el paso de los años en muchas zonas del mundo gracias a las normas de salud e higiene, a los avances médicos, como las vacunas y los nuevos tratamientos, y a la adopción de una dieta saludable, entre otros factores.
En los albores del siglo 20, en los países desarrollados la esperanza de vida era de 50 a 65 años.
Hoy existen proyecciones de organismos como el Consejo Nacional de Población que indican que para México es de 75 años en promedio, siendo la de las mujeres superior a la de los hombres con una brecha de casi 6 años.
La expectativa de vida se eleva hasta arriba de los 80 años en Hong Kong, Japón, Corea del Sur, Polinesia Francesa, Suiza, Australia, Italia y Singapur, de acuerdo con estudios de la División de Población de Naciones Unidas.
¡Más años de vida! Pero lo realmente importante es cómo quieres vivirlos.
Naturalmente, todos desean disfrutarlos con salud física y mental, independencia y calidad de vida, pero para ser candidato a ello se requiere mantener un proceso -y seguirlo cuanto antes es mejor-, el de un envejecimiento saludable.
Ha muchos factores que influyen en él. Algunos son incontrolables, como la herencia genética, pero en otros sí se tiene el mando, como realizar ejercicio, seguir una dieta saludable, ir al médico regularmente y cuidar la salud mental.
Éstas son acciones personales que pueden ayudar a tener un envejecimiento saludable:
- Cuidar tu salud física incluye mantenerte activo, elegir alimentos saludables, dormir lo suficiente, limitar tu consumo de alcohol, no fumar y participar activamente en tu atención médica.
- Hacer ejercicio es fundamental. La evidencia científica sugiere que las personas que se ejercitan regularmente no sólo viven más, sino que podrían vivir mejor, lo que significa disfrutar de más años de vida sin dolor ni discapacidad.
Antes de seguir una rutina de ejercicio, consulta a tu médico.
- Consumir más proteínas de origen vegetal. Las proteínas de origen vegetal - legumbres, nueces y cereales integrales- parecen ser especialmente beneficiosas, mientras que la proteína de la carne roja y la carne procesada ha sido vinculada a vidas más cortas.
Una dieta que incluye pescado aporta proteínas de alta calidad, ácidos grasos omega-3 para la salud cardiovascular y cerebral, y vitaminas esenciales como la D.
- Evitar los azúcares añadidos y los productos que tienen largas listas de ingredientes.
- Beber más agua también es importante. Los expertos recomiendan ocho vasos de agua al día. Estar hidratado ayuda a prevenir trastornos de las vías urinarias, problemas de tensión arterial, retención de líquidos, estreñimiento y combate el envejecimiento de la piel.
- Dormir lo suficiente ayuda a mantenerse saludable y alerta. Aunque los mayores necesitan las mismas siete a nueve horas de sueño como cualquier adulto, a menudo no duermen lo suficiente.
Sentirse enfermo o tener dolor puede dificultar el sueño.
- Mantener un horario regular para dormir. Tratar de dormirse y levantarse a la misma hora todos los días. Evitar tomar siestas al final del día.
El ejercicio puede ayudar a dormir mejor, mientras no se haga demasiado cerca de la hora de acostarse. La meditación puede mejorar la calidad del sueño.
- Acudir a consultas médicas para hacerse los exámenes regulares de salud es esencial. Hacerse chequeos regulares ayuda a los médicos a detectar enfermedades crónicas de forma temprana y puede ayudar a los pacientes a reducir los factores de riesgo de enfermedades, como presión arterial alta y niveles altos de colesterol.
- Controlar el aislamiento, la soledad, el estrés, la depresión y el estado de ánimo mediante el cuidado médico y personal es clave para envejecer saludablemente.
¿Problemas emocionales? Consulta a tu médico, psiquiatra o psicólogo.
Fuente: Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EU













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