Ma. Teresa Medina Marroquín
Orbe
¿Qué hace hoy Carl Sagan en esta columna, si solemos hablar de política y cosas peores como dice don Armando Fuentes Aguirre, el famoso Catón?
Pues resulta que el gran científico y astrónomo norteamericano fallecido en 1996, nos revela (reflexión que alcanza a estos días) que “Los humanos nos centramos en el corto plazo y casi nunca pensamos en el largo plazo”.
Podría ser, sin defender a nadie, que ese cortoplacismo obedezca a la sentencia inscrita en el libro del Génesis, capítulo 6, versículo 3:
“Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.”
¿Por qué contendía Dios con su creación más importante a la que incluso hizo a su imagen y semejanza?
¿Acaso por el hartazgo que razonara Sagan, de que a pesar de que los humanos surgimos hace varios millones de años aún no hemos podido evolucionar?
Este científico afirmaba que “No hay garantía de que seamos lo suficientemente sabios como para comprender nuestro sistema ecológico planetario, ni para modificar nuestro comportamiento con esa comprensión”.
Sin embargo, el Dios de la Biblia condenó a la humanidad a vivir muchos años menos, derivado todo esto del pecado original.
Para quienes desconozcan qué es el “pecado original” les cuento que es un concepto que dentro de la teología cristiana habla del grave error cometido por Adán y Eva, con el que arrastraron a la humanidad debido a la desobediencia y haber comido del árbol prohibido en el Jardín del Edén.
Según esa historia, este error de no acatar los designios de Dios trajo consigo la pérdida de la gracia original, siendo heredera la humanidad, de todos los tiempos, de un castigo que el Creador no ha querido perdonar.
Evidentemente las narraciones bíblicas que señalan a personajes como Matusalén que vivió 969 años, y cuya vida tan longeva tuvo otros referentes como el propio Adán que alcanzó los 930 años, y también Set, Enós, Cainán, Mahalalel, Jared y Noé que en promedio llegaron a vivir 922 años, permitían que la gente de esos tiempos remotos pensaran en proyectos a largo plazo.
VACACIONES FASTUOSAS, TUMBAS MISERABLES Y LOS BUENOS PARA NADA
¿Pero hoy en día cuando a muchos ya les “cascabelea” la máquina, incluso a los 50 años, quiénes podrían embarcarse en aspiraciones y proyectos de largo plazo?
¿Quizá por eso nuestros políticos gobernantes no van más allá de planes futuros de alto nivel por la sencilla razón de que nunca los alcanzarán?
Es posible eso, aunque si todas y todos estamos de alguna manera conscientes de que pronto nos llegará nuestro diluvio, ¿cuál será la causa de negarse a trascender habiendo dejado un legado de mucha vida para que aquellos que nos remplacen les vaya mejor?
Desgraciadamente así ocurre en la política: gobiernos van y gobiernos vienen, pero cada vez más endeudados y emproblemados por el egoísmo y la codicia de llevarse los caudales de la hacienda pública.
“La ocasión hace al ladrón”, frase que intenta justificar las raterías sexenales y trienales, no es otra cosa más que es el cinismo de volverse obscenamente ricos, sólo para que en unos años sean sepultados, no se lleven nada a la tumba, y las fortunas robadas las echen a perder quienes ni siquiera han tenido noción de cómo se gana un peso.
Ahí están las vacaciones fastuosas a Japón, a Portugal y a España, donde los “pobrecitos” tuvieron que ir porque se sentían “extenuados”, mientras el pueblo recibe dádivas, limosnas y en muchas ocasiones nada.
ES TAMAULIPAS DE LOS ESTADOS MÁS AVANZADOS EN CENSO VIVE SALUDABLE, VIVE FELIZ
Una buena noticia es que con una cobertura de alrededor del 50 por ciento de su población objetivo, Tamaulipas se ubica entre las cinco entidades más avanzadas en el país en cuanto al censo nacional del programa “Vive Saludable, Vive Feliz”, informó Miguel Ángel Valdez García, secretario de Educación de Tamaulipas.
¡Deseándoles un día maravilloso!
tessieprimera@hotmail.com , @columnaorbe, columnaorbe.wordpress.com



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