La presencia de los lomitos en los lugares con comida divide opiniones, así que hay que encontrar el punto medio.
El tercer domingo de julio, este año el día 20, se celebra el Día Mundial del Perro, esos acompañantes que comparten todo con sus dueños, incluyendo la mesa.
Sin embargo, mientras muchas personas celebran la inclusión en más restaurantes, muchas otras cuestionan la higiene, la comodidad y, sobre todo, las reglas.
En los últimos años ha aumentado el gusto por salir a restaurantes pet friendly. De acuerdo con Juan Luis Reed, director senior para LATAM en OpenTable, su más reciente encuesta marca que el 73% de los dueños de mascotas en México salen a comer con sus perros, al menos una vez al mes, durante la temporada de verano.
Además, las reservaciones en lugares que permiten mascotas crecieron un 15% frente a aquellos que no lo hacen.
"Por otro lado, 72% de los dueños de mascotas señalan que la principal barrera para salir a comer con sus perros es la falta de opciones pet friendly, y un 51% indican que saldrían más seguido si fuera más fácil encontrar restaurantes que los reciban, queda claro que el acceso hace la diferencia", asegura.
Si bien es cierto que a las personas con mascota les gusta salir a pasear con ella y a compartir momentos, el chef Gerardo Vázquez Lugo, asegura que solo lleva a su mascota a lugares que tienen las condiciones adecuadas.
"No todos los locales están adaptados para tener las áreas suficientes, hay lugares donde las mesas están demasiado pegadas, entonces no es cómodo tener al perrito de alguien a un lado.
Me ha pasado de que de repente el animalito me está pidiendo comida a mí, y el dueño está distraído platicando. Debe haber ciertas condiciones en los lugares que puedan darse el lujo de permitir ser pet friendly", asegura el chef.
Responsabilidad de todos
La decisión de un restaurante de ser o no ser pet friendly ya no es solo un tema comercial, sino una cuestión que requiere diálogo, regulación y protocolos claros para garantizar el bienestar de todos los involucrados.
Gerardo, además de ser dueño de un lomito llamado Camote, de raza Corgi, es restaurantero, así que tiene que ver todos los ángulos.
Por ejemplo, después de que una familia con mascota los visita, pasan la solución desinfectante por la mesa, las sillas y el piso. Además, los perritos entran por la salida de emergencia, de lo contrario tendrían que pasar por el centro del salón.
"En mi opinión personal, como comensal, sí me gusta llevar a mi mascota. Pero reconozco que no todos los dueños están conscientes del tamaño del perro.
Si llegas con un gigante de los Pirineos, es difícil que te dejen entrar. Hay un riesgo, un animal tan grande es protector de la familia, del dueño; el mesero se acerca y es intimidante.
Un perro de compañía de talla pequeña o mediana, es más fácil de controlar", asegura el cocinero.
En su restaurante, después de la pandemia habilitaron la terraza y separaron las mesas en el interior del salón, más adelante la terraza se canceló, pero el espacio entre las mesas sigue, así que las mascotas caben muy bien.
"Yo los he visto en la Condesa o en la Roma, los amarran de la pata y dejan la correa suelta, y de repente es un ladradero porque los perros están sueltos, pasa otro le ladra y se hace la gresca.
Los dueños deben estar al pendiente siempre de sus mascotas", asegura Vázquez Lugo.
El chef concluye que debe haber un protocolo, un decálogo para quienes llevan a su mascota, normas del comportamiento, para la sana convivencia. Y es que las personas que sí tienen lomito, deben considerar a aquellas que no tienen mascota o sí, pero no les gusta convivir con otros animales, y que haya respeto de todas las partes.
En una encuesta realizada en nuestra cuenta de Instagram, la mayoría de los seguidores votaron porque debe de haber reglas claras en los espacios.
"Debe ser obligatorio permitir la entrada de los perros guía y de ayuda para las personas ciegas o con condiciones médicas", Gerardo Vázquez Lugo, chef
Reglas
El posible protocolo para los restaurantes pet friendly debería incluir:
La mascota debe tener placa con datos del animal y contacto del propietario.
Todos, adultos o cachorros, deben ingresar con una correa sujetada por la mano de su tutor o dueño.
Deben permanecer atadas a la correa, pechera o collar, durante su estancia, ya sea a la mano o a la silla.
Los propietarios deben vigilar a los lomitos en todo momento y asegurarse de que permanezcan en las áreas designadas.
Por higiene, el dueño o sus acompañantes no deben dar de comer a las mascotas en los platos del restaurante y evitar que los lama.
Es responsabilidad del dueño contar con carnet y, de preferencia, certificación de mascota educada, capacitada o entrenada.
En caso de pelea o accidente, el propietario debe contar con un seguro de responsabilidad por daños a terceros.
Los establecimientos deberán tener espacios adecuados para las mascotas o una separación adecuada entre mesas.
En caso de que el espacio sea interior, el restaurante deberá tener acceso directo sin que la mascota atraviese todo el comedor o la cocina.
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