En medio del constante avance y la modernidad, Reynosa se niega a olvidar sus raíces y la ciudad, que hoy late al ritmo del progreso, aún conserva un encanto nostálgico que se manifiesta en sus calles y en el corazón de su gente.
El Reynosa de antaño sigue vigente cuando uno se topa con viejos inmuebles de ladrillo y casitas de madera, estas construcciones son cápsulas del tiempo que resguardan la esencia arquitectónica de la Reynosa primigenia.
En la Plaza Principal "Miguel Hidalgo" donde el espíritu del ayer y hoy se fusiona, la tradición perdura en un ritual sencillo pero significativo: las familias de antaño y las nuevas generaciones se congregan para comprar globos de colores que llenan de alegría la explanada y el quiosco.
La plaza es un lienzo donde se pintan nuevas historias sin borrar las antiguas, donde el pasado y el presente conviven, asegurando el alma de Reynosa. (F.
Raúl Castillo)



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