Amada por el paladar, cuestionada por la salud ¿cuánto es demasiado?
Sin sal, un platillo puede pasar desapercibido. Este mineral da carácter a la comida y es esencial para funciones básicas del cuerpo: regula los impulsos nerviosos y mantiene el equilibrio celular.
Pero, su consumo desmedido representa un riesgo global. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ingesta media mundial es de 4310 mg de sodio al día, lo que equivale a 10.78 g de sal.
Esto más que duplica la cantidad recomendada: menos de 2000 mg diarios.
El exceso de sodio no solo eleva la presión arterial. También se asocia con condiciones como obesidad, desgaste óseo, alteraciones cardiovasculares y problemas renales.
De ahí la importancia de prestar atención a cuánto y dónde lo consumimos.
"Y no todo está en el salero. Gran parte del sodio proviene de alimentos procesados como panes, botanas, embutidos, sopas instantáneas, aderezos y salsas.
En muchos países, una proporción significativa del sodio proviene de alimentos de la industria alimentaria", advierten estudios de la OMS.
La sal no es el enemigo, pero el descontrol sí. Una pizca da vida; el exceso, la complica. El desafío está en moderar sin renunciar, en saborear con conciencia.
La pregunta queda servida: ¿estamos listos para cocinar con menos sal. y más criterio?
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