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Entrega de semillas al campo (03/11/2025)
Por: Perla Villanueva.
CD. RIO BRAVO, Tam
La situación actual del campo es más difícil que nunca, con rendimientos bajísimos, sin precios claros y con un abandono que se nota a simple vista, la producción de sorgo está dejando más pérdidas que ganancias.
El ingeniero Abelardo Espinoza, director de Desarrollo Rural del Gobierno Municipal, no se anduvo con rodeos:
“Estamos cosechando apenas tonelada y media por hectárea en temporal, y de dos a tres toneladas en riego. Es bajísimo, el año pasado estuvo mal, pero este ciclo está peor.
Si el 40% de la tierra no se sembró, es porque ya no es negocio. Y donde no se sembró, ya sólo hay polocotes y mezquites”, lamentó el funcionario.
-NUMEROS QUE NO CUADRAN.
Según Espinoza, una hectárea cuesta alrededor de $8,000 para sembrarse y cosecharse. Pero con el precio de la tonelada de sorgo fluctuando entre $3,500 y $4,000 (cuando bien les va), y con rendimientos tan bajos, el productor no alcanza ni para recuperar la inversión.
“Haz cuentas. Si sacas una tonelada y media y te la pagan a $3,500, vas a recibir menos de cinco mil pesos. Le invertiste ocho mil. ¿Dónde está el negocio? No hay”, dijo tajantemente.
Peor aún, denunció que el mercado está completamente desregulado: cada bodega paga lo que quiere, no hay supervisión, ni control de precios, ni apoyos reales.
-A MERCED DE LOS COYOTES.
“Estamos a merced de los coyotes, de los bodegueros. No hay cobertura de precios, no hay créditos, no hay liquidez para cubrirse. Hace mes y medio el sorgo andaba en $5,200, pero no teníamos forma de invertir.
Así estamos: solos, sin respaldo”, explicó.
-¿Y EL CLIMA? Pues también pega. En plena trilla, que inició hace un par de semanas y se intensifica estos días, el pronóstico de lluvias podría afectar aún más la cosecha para quienes apenas van a entrar al corte.
Aunque para otros que aún esperan algo de producción, la humedad podría ayudar. Pero como siempre: el clima, impredecible y sin garantías.
- TIERRAS SOLAS, PARCELAS ABANDONADAS.
El abandono del campo ya es visible. Parcelas enteras llenas de maleza, sin trabajar. “Este año no se sembró el 40%. El próximo, puede que sea el 60%.
Es muy triste. Si algún diputado o gobernador se diera una vuelta por aquí, vería que el campo ya no está produciendo. Así de claro”.
Y aunque han llegado fertilizantes, Espinoza denuncia que los beneficiarios no son los que realmente trabajan la tierra, sino quienes viven en el extranjero o rentan tierras que después comercializan.
- ¿Y EL FUTURO?
“La agricultura debería verse como algo prioritario. El sorgo no sólo alimenta al ganado, sino que es parte clave en la cadena alimenticia.
Pero si no cambia la política, si no hay visión, nunca va a funcionar. El campo es como esa persona que te da de comer en casa. Si no lo cuidas, ¿quién te va a alimentar?”, expresó con frustración.
Mientras tanto, en el norte de Tamaulipas, los campesinos siguen sembrando incertidumbre, cosechando pérdidas… y esperando que algún día, el campo vuelva a ser negocio.



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