Debido a su ubicación estratégica y al famoso Canal de Panamá, la capital panameña se ha convertido en un punto clave para los negocios en el Continente Americano.
Su papel como hub logístico y financiero atrae a ejecutivos, empresarios y comerciantes de todo el mundo, así como a quienes asisten a congresos y convenciones.
Sin embargo, más allá de las reuniones y acuerdos, la ciudad permite combinar trabajo y placer de una manera natural.
Curiosamente, la palabra "negocio" proviene del latín negotium, que significa "negación del ocio", pero en esta vibrante urbe el esparcimiento también tiene cabida.
Aquí, cerrar un trato por la mañana y al atardecer cambiar el blazer por ropa ligera para disfrutar de los múltiples atractivos es parte del bleisure travel, una tendencia de turismo que combina los elementos del business (negocios) y el leisure (ocio) en un mismo viaje.
Al ofrecer desde rooftops con vistas espectaculares hasta historia colonial y escapadas naturales, este destino transforma la experiencia del viajero ejecutivo.
La ciudad es un contraste entre modernidad y tradición. Los viajeros observan desde rascacielos imponentes hasta vestigios coloniales. Para descubrir su interesante pasado, nada mejor que iniciar en el Panamá Viejo, donde algunos sitios cuentan la historia de un asentamiento arrasado por piratas en el siglo 17.
Imperdible es admirar el Convento de las Monjas de la Concepción y las antiguas Casas Reales, así como la panorámica que se observa desde lo alto de la Torre de la Catedral, y que deja ver la silueta de acero y cristal de la moderna metrópoli.
Por su parte -revitalizado y considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco- el Casco Antiguo presume calles adoquinadas que conducen a plazas, iglesias y edificios que tras ser restaurados hoy albergan hoteles boutique, galerías de arte, tiendas de souvenirs y reconocidos restaurantes como Fonda Lo Que Hay.
El Teatro Nacional, con su arquitectura refinada, es una joya cultural; mientras que la Iglesia de San José deslumbra con su altar de oro y el Hotel Central, con su fotogénica escalinata.
La Calle de los Sombreros, famosa por sus tiendas de panamás artesanales, es un punto ideal para adquirir auténticos recuerdos. También hallarás imanes, vasos tequileros y otros souvenirs en la tienda Monsters.
Por la noche, los bares en las azoteas ofrecen vistas privilegiadas del skyline y del iluminado Puente de las Américas.
MÁS EXPERIENCIAS
Si hay un símbolo que define a la capital panameña, ese es el Canal de Panamá y el Centro de Visitantes de las Esclusas de Miraflores muestra la construcción, historia e impacto comercial de una de las maravillas de la ingeniería moderna.
Quienes busquen un respiro en la naturaleza deben ir al Cerro Ancón, que además de ser hogar de perezosos, tucanes y mariposas, ofrece bellas postales.
No hay que olvidar llevar agua para hidratarse en el camino y tomar una foto de la enorme bandera de Panamá que se observa en lo alto de un mástil.
Hoy, Ciudad de Panamá presume sus contrastes. Los rascacielos reflejan el dinamismo de su economía, mientras que sus sitios históricos recuerdan su legado colonial y su papel clave en el comercio mundial.
Con una gastronomía en auge y buenas opciones de compras, hospitalidad y conectividad, esta urbe cautiva a quienes buscan vivir el bleisure travel en su máxima expresión.
Nuestra experiencia
Volamos de la Ciudad de México al Aeropuerto Internacional de Tocumen con Copa Airlines, vale la pena aprovechar el duty free de esta atractiva terminal aérea.
Nos hospedamos dos noches, en el JW Marriott Panama, y un par más, en el W Panamá. Otro imperdible a visitar en el destino es el BioMuseo, que diseñado por el arquitecto Frank Gehry y ubicado a orillas de la Calzada de Amador, muestra la biodiversidad panameña y su impacto en la evolución de nuestro continente.
Más inspiración en (es.tourismpanama.com/).
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