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Ansiedad, ¿cuándo es demasiada?

Hoy, en el Día Mundial de la Salud Mental, los especialistas llaman a empezar una conversación sobre el trastorno, identificar sus señales y buscar ayuda.
lunes, 14 de octubre de 2019
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Agencia/Reforma

¿No desearías que el día tuviera más horas para terminar tus pendientes? Ahora tu jefe te acaba de pedir un importante reporte que espera ver en una semana.

No será un documento fácil de elaborar y comienzas a sentirse ansioso, ¿pero hasta cuándo es normal sentirte así?

Para contestar la pregunta es importante establecer la diferencia entre una ansiedad que no es patológica y la que sí es, señalan especialistas.

"Algunas veces la ansiedad nos ayuda", explica Jonah Cohen, psicólogo clínico en el Hospital General de Massachusetts, quien visitó la Ciudad para impartir un taller sobre el tema a estudiantes de la UDEM.

"Si estamos nerviosos por un examen, vamos a estudiar más o vamos a llegar puntuales".

Dicho de otra manera, esta ansiedad se relaciona con un evento -ya sea un examen o un reporte- que causa preocupación, llevando a la persona a la acción o la preparación necesaria para hacerle frente, agrega el psiquiatra Francisco Rodríguez.

Pero en un caso patológico, continúa el experto, la ansiedad se relaciona con miedos y fantasías sobre consecuencias catastróficas.

En el caso de ese empleado, por ejemplo, él puede fantasear que es incapaz de hacer el reporte, entregará algo deficiente y lo regañarán.

Eventualmente, no se pone a trabajar, sino que lo evita.

Ese miedo no enfrentado se transforma en pánico y más angustia, mientras que un miedo enfrentado se convierte en recurso, dice el psiquiatra Rodríguez.

En el caso de la ansiedad, las personas incluso se pueden adaptar a las sensaciones que genera, lo que dificulta que busquen ayuda.

"Cuando estás muy angustiado o cuando esto empieza a limitarte lo que puedes hacer en tu vida, como tu relación o tu trabajo, es cuando dices: algo más está sucediendo aquí", resume Cohen.

Si bien el padecimiento puede hacerse notar con síntomas físicos como aceleración del ritmo cardiaco, problemas para respirar, sudoración, miedo o pánico y hasta desmayo, afirma, muchas personas lo sufren en silencio.

De acuerdo con la OMS, los trastornos de ansiedad son comunes: 264 millones de personas en el mundo viven con ellos y las cifras han aumentado. Medios e investigadores se han referido a la ansiedad como la "nueva epidemia".

Hoy, en el Día Mundial de la Salud Mental, los especialistas llaman a empezar una conversación sobre el trastorno, identificar sus señales y buscar ayuda.

DE ANSIEDAD A DEPRESIÓN

Hay ocasiones en las que la ansiedad se puede relacionar con otro trastorno: la depresión.

"Es posible que la persona angustiada crónicamente, al verse vencida por los temores, secundariamente empieza a sentirse triste, presenta ideas de minusvalía, pérdida de interés y de disfrute de las actividades cotidianas", menciona el psiquiatra Rodríguez.

"La persona se llega a declarar vencida y renuncia a seguir intentando. Entonces, aparece una tristeza que está presente la mayor parte del día y del tiempo, al menos durante cuatro semanas consecutivas.

Ya hablamos de depresión".

De acuerdo con la OMS, este trastorno también es frecuente: afecta a más de 300 millones de personas en el mundo y para el próximo año será la segunda causa de discapacidad.

Si existen más casos de ansiedad y de depresión es porque el número en realidad ha aumentado y se hace un diagnóstico más oportuno, aclara Rodríguez.

LA IMPORTANCIA DE EDUCAR

Cuando una persona es diagnosticada con cáncer, ejemplifica el especialista Cohen, suele recibir apoyo. Pero si dice sentirse ansioso o deprimido, muchas veces la respuesta será: debes esforzarte más.

"Creo que muchas veces esto sucede porque no sabemos lo suficiente, no nos han enseñado lo suficiente sobre qué es esto. Muchos creen que la ansiedad o depresión son una forma de debilidad.

"Nadie despierta en la mañana y dice: hoy voy a ponerme ansioso o en depresión".

¿Y cuál es la manera de combatir este problema? Entre las acciones primordiales están hablar y educar.

"Lo más importante que podemos hacer es hablar sobre ello, porque si no hablamos, las cosas se vuelven tabú. Necesitamos tener una conversación abierta sobre salud mental en todos lados", opina.

Al momento de enseñar a los niños sobre las enfermedades mentales, agrega, adquirirán herramientas para defenderse.

"Si enseñamos desde una edad temprana, no sólo ayudaríamos a detener el estigma pero también ayudaría a las personas a entender mejor qué pasa en sus mentes y con lo que están luchando".

De la misma manera que los estudiantes reciben clases de educación sexual en las escuelas y los padres orientan a sus hijos, agrega, así se debe enseñar sobre la salud mental.

Los focos de alerta

Éstas son señales que indican que es necesario buscar ayuda profesional.

Ansiedad

* Vivir constantemente angustiados y con el temor de que algo malo ocurra.

* Presentar sensaciones corporales como palpitaciones, falta de aire, presión en el pecho y hormigueo en la parte de la nuca.

Depresión

* Sentir tristeza por un periodo prolongado de tiempo.

* Tener una desconexión interpersonal y falta de interés genuino en cosas que normalmente importaban a la persona.

 

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