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Da budismo clave contra infelicidad

La solidaridad, la generosidad, la empatía, la compasión y el desapego, todos fundamentos del budismo, están más vigentes que nunca.
jueves, 6 de junio de 2019
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(Agencia Reforma) La solidaridad, la generosidad, la empatía, la compasión y el desapego, todos fundamentos del budismo, están más vigentes que nunca.


El budismo ofrece estas herramientas para hacer frente a la crisis social y ambiental, en un mundo tremendamente interconectado, que impera en la actualidad, asegura Venerable Damcho, monja budista.
Esa la llave de la felicidad.

Parece un camino sencillo, pero no necesariamente lo es, agrega.
Para el budismo la visión individualista y el que cada quien vea por sí mismo y compita por recursos escasos sólo ha ocasionado una profunda desvinculación entre las personas consigo mismas y entre éstas y el medio ambiente, lo cual sólo ha fomentando infelicidad.
La monja de origen neoyorquino, quien dejó el periodismo por la filosofía budista, asegura que aparentemente lo tenía todo para ser feliz, es decir, una carrera profesional, un trabajo estable, una familia, pero fue hasta que se inició a ejercer los fundamentos antes mencionados que fue plenamente feliz.
Por otra parte, la monja tibetana difundió el texto Interconectados.

Abrirnos a la vida en la sociedad global (Kairós), del XVII Karmapa, Ogyen Trinley Dorje, actual líder del linaje del budismo tibetano Karma Kagyu.
La monja explica que la teoría de la interconexión o interdependencia en el budismo está basada en el reconocimiento de la naturaleza de la causalidad, es decir, los fenómenos, no surgen por una sola causa sino que dependen de múltiples condiciones.
Y es fundamental estar consciente de ello y tener claro que para hacer cambios de fenómenos sociales, como la violencia contra las mujeres, es necesario que las personas reconozcan su papel como cómplices o partícipes.
"La persona puede pensar: 'Yo no tengo nada que ver con ello'.

Pero sí ha internalizado una visión de feminidad, donde la mujer es el objeto que atrae al hombre, y reproduce estas ideas, es cómplice en una manera no tan obvia o directa, pero están reproduciendo el patrón.
"Si queremos cambiar un fenómeno social que no nos gusta y el punto de partida es que deben cambiar aquellos que lo generaron, y no estoy conectada y no tengo nada que ver, no hay cambios", alerta.
Así que no es necesario salir a las calles y alzar la voz contra la violencia que se ejerce hacia las mujeres o el medio ambiente, por ejemplo, para incidir en el cambio, basta con despojarse del egoísmo y hacerlo desde la propia trinchera.
Luego de esta concientización es necesario sentirla y actuar.

"Una vez que nos sentimos profundamente conectados, el tomar responsabilidad para otros no es una obligación, no es algo que limita nuestra libertad, es la oportunidad que tenemos de extensión de nuestro amor y empatía en vez de un deber.
"Cuando el elemento de obligación se hace con resentimiento, nos sentimos culpables si no lo hacemos".

ASÍ L0 DIJO
"Una vez que nos sentimos profundamente conectados, el tomar responsabilidad para otros no es una obligación, no es algo que limita nuestra libertad, es la oportunidad que tenemos de extensión de nuestro amor y empatía en vez de un deber".
Venerable Damcho, monja budista.

 

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