REFLEXIÓN DOMINICAL

Antonio Fernández

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Por el temor de ser despreciado

…” Cuando seas invitado a un convite de bodas, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya ahí otro convidado de mayor honra que tú “… (Lc 14, 8)
domingo, 9 de septiembre de 2018
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El ser humano es propenso a temer ser despreciado, y a despreciar al prójimo por envidia; el primero recela y desconfía; el segundo se anima, se atreve y se decide; el primero vive “aterrado, turbado y asustado”, el segundo viola, roba y quita la vida, uno y otro dice amar y engaña, dice servir y maldice, ¿porque esta diferencia en el comportamiento? Es la actitud del que vive con el temor de ser despreciado.

La realidad humana, es que la inmensa mayoría es temerosa de cumplir sus obligaciones como hijo de Dios, de cumplir su doctrina y mandamientos que a todos sin excepción se nos pide, en correspondencia estamos obligados a obedecerlos, a convertirlos en norma de obligado cumplimiento, no hay razón para molestarnos, porque el Señor es quien nos encamina a nuestra salvación eterna; Él es quien motiva a ganar la gloria no de esta vida sin de la otra, que vendrá después de la muerte, por lo que en nuestro paso terrenal, es hacer de lado todo pretexto y justificación para eludir, esquivar o escabullirse de su obligación, por eso, él que rehúye su obligación es porque no quiere mantener ni conservar en él, el orden espiritual y moral que Cristo Nuestro Señor desea, por lo que se debiera temer cuando dijo; …”Quizá, de fruto en lo futuro, si no la cortarás “…Refiriéndose a la higuera que tenía tres años sin dar fruto, el dueño, (Dios Padre) ordena cortarla porque carece de fruto, el sembrador pide tiempo para abonarla y regarla, prometiendo a que en corto tiempo dará el fruto esperado; Cristo Nuestro Señor es el sembrador que aboga por sus almas buenas y malas, atraigamos a la mente cuando en su agonía eleva su voz en oración suplicante al Padre por nosotros; …”Señor perdónales porque no saben lo que hacen”….

El fruto expuesto en el Evangelio es la fe, que nos lleva amar a Dios sin temor, y a confiar en su infinita misericordia su promesa a través de los siglos.

¿Cuántas enseñanzas dio Jesús a los suyos y a la posteridad para su salvación? Las resumimos por decir, en una palabra, nos permite apreciar su benevolencia que excede en extremo lo ordinario, porque es numerosa, abundante e intensa su misericordia.

¿Cuántas enseñanzas dejo a los de su tiempo y entregó a la posteridad de los siglos para su salvación? Múltiples, ¿Cuántas se han guardado y guardan en los corazones? La respuesta la tienes estimado lector (a)
La tentación, es ese impulso que conocemos nosotros mismos, nos excita hacer una cosa que en la mayoría de los casos no se debió hacer, es el estimulante que induce a obrar mal, en este caso, la tentación es un tentáculo satánico que atosiga al ser humano a rechazar la doctrina y mandamiento enseñada por Cristo Nuestro Señor; la tentación seduce al pecador mostrándole que cumplir con lo que se le pide, es una carga muy pesada que no vale la pena el esfuerzo, pero cuando la incitación tienta logra que el pusilánime rompa con la gracia, ahí perdió todo temor, miedo y cobardía para las cosas mundanas, enciende la pasión de sus inclinaciones al ser atraído a perderse en la sensualidad del gozo y el placer del mundo, que muchos quisieran no hablar de ello, porque la vida cómoda y placentera de los vicios y las malas costumbres, pereza y ocio es donde se sienten realizados ¿En qué? En nada, a unos pocos da vergüenza, a otros muchos, nada les importa que se conozca la postura de su conducta, por eso, criticar y juzgar sin conocimiento, es consecuencia de una vida alejada de su Creador: hoy en el mundo se goza, mañana, antes iniciar la otra vida se darán las cuentas al dueño del redil; la tentación perturba y envuelve a caer en este envolvimiento, para el egoísmo de ese timorato, ya no será despreciado, será estimulado, reconocido y empujado a disfrutar sin escrúpulos todo deseo que le lleve al placer del cuerpo en agravio de su alma.

A la pregunta, ¿Y el temor que muestra la conciencia, donde quedo? ¡Vencida! Así es la conducta humana, en su paso por el mundo es presa de su miseria, flaqueza y debilidad, que mueve el cuerpo a una vida efímera y pasajera, en el fondo del ser humano, es el temor de ir a Dios su creador, irónica defensa, es inútil como vana enjuiciar y censurar, dijo el Señor; …” ¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? “… Por temor.


La misericordia de Dios es para el dolido por los males del mundo, sufre padeciendo su alma y su cuerpo, espera Jesús el instante en que su fe se avive para confórtale, asemejándose a la vid, invita a la fe, esperanza y caridad del cristiano católico; …” Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador “… Da a entender; …Ve en mí, que Yo soy la vid, la verdad de donde surge la fe en mí Padre … Afirma en su Carta el Apóstol Santiago; …” Toda dadiva buena y todo don perfecto “… Es la gracia para la salvación.

El Eclesiástico refiriéndose a Nuestra Madre María Santísima, reza; …” He dado como la vid, graciosos retoños, y mis flores han dado frutos de gloria y de riqueza “… Sea en nuestra mente, el corazón de Jesús unido al de María formando un solo corazón, de él fluyen al cristiano católico la riqueza de la vid, el fruto de gloria: Cristo Nuestro Señor.

¿Dónde encontrar el fruto de Jesús y María? En la muerte redentora de Jesús, el don del Espíritu Santo, Nuestra Santa Madre Iglesia, los Santos sacramentos y la frecuencia de ellos, son los tesoros de vida divina, a diferencia de nuestra miseria, debilidad y flaqueza, es la infinita misericordia de nuestro Redentor, que engrandece y exalta nuestra existencia.

Cristo Nuestro Señor mostrara al sanar al hidrópico, del que nos dice San Gregorio; …” Que cuando se hincha más sed tiene; son en general nuestras pasiones, siempre sedientas, cuando no se abrevan en la fuente de los dones de Dios “…, pero el temor de ser despreciado, por la fe se convierte en virtud que domina los defectos del alma el valor espiritual fortalece.

El acercar este hombre a Nuestro Señor, fue consecuencia a no dudar, de una conspiración ideada cuidadosamente por el sanedrín, es el asedió contra nuestro Redentor para intentar encerrarlo y rodearlo con palabras sutiles, que solo el corazón endurecido de sus enemigos no dejaba de urdir, apreciado en la narración del evangelista; …” Como Él hubiese ido a casa de un jefe de los fariseos, un día sabático a comer, ellos le acechaban “… Los conspiradores, sabiendo que Jesús acepta, idearon un pretexto, que el Señor conociendo la mentirá de su dicho, lo paso por alto, enterado de su intención, creen acepta sus engaños, gustosos llevan al Hijo de Dios a según ellos hacerle caer en una trampa, imaginemos, la osadía de conspirar contra Dios, por adelantado veremos que los engañados fueron sus enemigos.

El Señor bien conoce la trama planeada contra Él, no niega hacerse presente porque en su sana intención es no dejar de aprovechar estas circunstancias, para predicar el reino de los cielos, mostrar su divinidad y al ser reconocida perdonarlos, este es el deseo del Señor, otro el de sus enemigos.

Jesús asiste sabiéndose despreciado, y sin temor hace frente a la conspiración que estos hombres han urdido. Observemos la malicia sutil del corazón maligno; …” Estaba allí, delante de Él un hombre hidrópico “… Dice de él San Agustín; …” Este es un hidrópico; va a morir; la enfermedad no tiene curación[.]Hidropesía es la lujuria, que carga nuestro espíritu con la abundancia de los humores de la carne: es la avaricia “… Conocido de Jesús era este hombre del que sabe lo está esperando, porque como Dios conoce lo pasado y lo que pasará.

Antes algunos detalles de su perversidad. La invitación hecha a Jesús para esta comida, la acepta con plena confianza, por su parte, el sanedrín desde mucho tiempo antes fueron y convencieron al hidrópico asistir, con el atractivo de que ira Jesús este al verlo enfermo lo sanará de sus males, pondría el hidrópico pretextos razonables, no poder moverse por las dolencias propias de su enfermedad, sumamente dolorosa al caminar, pues la hinchazón causada por la acumulación de agua en su cuerpo era punzante y lastimosa, pero eso al sanedrín no les importo, su intención era hacer caer en error al Señor y poder acusarlo.

Meditando en la insistencia, el hidrópico en su interior dispuso su voluntad, porque esté hombre creía en Jesús, conoció de muchos los comentarios sobre su doctrina, mandamiento y prodigiosos milagros, para él hidrópico solo Dios puede hacerlo, su condición le impedía buscarle a estar cerca de Él, el Señor que observa los corazones, descubre la llama de la fe en este hombre, su omnipotencia divina llevó a este enfermo ante su presencia, y sería oportunidad para que los jefes del sanedrín, fariseos y sacerdotes del templo viendo el prodigio reconocieran su divinidad.


Los ahí reunidos, están al acecho de toda palabra, gesto o comentario de Nuestro Señor, todos bajo la consigna de ver e interpretar, y en su caso atacar o denigrar su persona a gritos y mentiras.

El Señor toma su lugar y frente a Él está el hidrópico sentado, ante la mirada mal intencionada de la gente del sanedrín, que miran a Jesús y luego al enfermo, pero la mirada amorosa y paternal de Jesús conmueve al enfermo, su corazón se apasiona porque entiende a lo que viene su Salvador, sabe que Jesús conoce que la razón de su enfermedad es consecuencia de sus pecados, el Señor va directo a poner fin los artilugios de esta gente; …” Tomando la palabra, Jesús pregunto a los doctores de la Ley y a los fariseos: ¿Es licito curar, en dúa sabático, o no? “… Como dicen: …Desarma el Señor su trama… ¿Qué vino al pensamiento de los conspiradores? Se dijeron a su interior todos lo mismo, si afirmamos que es licito, su va respuesta va contra sí mismos y su doctrina; negar, el Señor indignado les echará en cara su indignación, y vendrá el desprecio y repudio del pueblo; el Señor conoce que se han reunido para despreciar su divinidad, ahora es Él los ha encerrado en su propia conspiración, pregunta que no habían considerado, los ha desconcertado, dice San Beda; …” ¿Por qué le observan ahora, y por qué le acusan de ello siempre? Si responden que no es licito, ¿Por qué cuidan de ello siempre? Y si responden que no es licito, ¿Por qué, cuidan de sacar a sus bestias del hoyo en que han caído, siendo inferiores a una persona humana? “… Guardan silencio, …el que calla otorga… porque en Jesús está en su favor la aceptación que se reclaman, por eso el sanedrín cerro su boca, no tenían que contestar.


Narra el Evangelista; …” Pero ellos guardaron silencio. Tomándolo, entonces, de la mano, lo sanó y lo despidió “… Ante el disimulo y omisión, el Señor generoso en su esplendidez, censura y condena su responsable culpabilidad al guardar silencio y no dar una mínima explicación a esa superstición de guardar el sábado, que se obliga al pueblo hacerlo sin fruto de salvación, pero de sometimiento espiritual, moral y material, los fariseos responden al Señor lo que en su interior guardan, ¿Quién es este para no guardar el sábado que la ley obliga? Sabiendo Jesús lo que está en su pensamiento, responde a lo que entendemos es sentencia a ese falso cuidado y exactitud de reglas inventadas e impuestas al pueblo so pretexto de estar escrito en la ley; …” Y les dijo: ¿Quién hay de vosotros, que, viendo a su hijo o a su buey caído en un pozo, no lo saque pronto de allí, aun en día de sábado “… Jesús les mencionaba está realidad que muchos lo han tenido que hacer, puesto que era frecuente en Israel ocurriera de sacar un animal o persona del pozo, era urgente hacerlo en el caso del animal significaba una pérdida de carne, y los productos que de esa res se obtenía, perdían el dinero que de ello se recibía, la otra, por caída de una persona podía morir, y más, si era hijo o pariente cercano, ahí se rompía la regla de no trabajar en sábado, se hacia el esfuerzo de ir en su auxilio, ¿Qué se podía contradecir o contestar a este razonamiento? A la sentencia de Jesús no hubo respuesta puesto que su meticulosidad quedaba en nada.

Jesús sana al hidrópico y en vez de aclamar su divinidad, reconocer el prodigioso milagro que solo Dios puede obrar, reconocer la misericordia para este enfermo y reclamarla reconociendo su naturaleza divina, se acrecentó más en su interior el odio mas recalcitrante, el rencor más arraigado, y mayor su mala voluntad contra el Justo, su soberbia maligna impide reconocer sus errores y cargan contra el Señor mayores males que nunca fructificaron, sino hasta que el mismo Cristo Nuestro Señor obra para llegar por si mismo a la obra suprema de la redención de las almas; …” Y no fueron capaces de responder a esto “… Para los reunidos en la casa del jefe de los fariseos, el temor de ser despreciados por Dios y el pueblo.

¿Qué obtener de la enseñanza del divino Maestro? Hacer el bien, sin preocuparse del temor de ser despreciado, porque cuando se obra con verdad, la conciencia asiste, cuando es lo contrario, acusa y el Señor abandona.


Cristo Nuestro Señor nos enseña a ser humildes. Ha sido invitado a un banquete y observa el comportamiento de los invitados, el desorden de muchos por sentarse entre los primeros, era el defecto de egolatría en los fariseos por estar cerca del hombre principal de la casa, este los viera, y diera importancia a su persona quedando presente en él para los negocios.

En algún lugar de la casa donde se realizaría el banquete ve la actitud de esos hombres, expone el Evangelista; …” Observando como elegían los primeros puestos en la mesa, dirigió una parábola a los invitados, diciéndoles “… No quiso dejar pasar la oportunidad de corregir este defecto humano, propuso una lección, nos refleja una pequeñísima parte el orden celestial, dijo; …” Cuando seas invitado a un convite de bodas, no te pongas en el primer puesto, no sea que allí haya otro invitado objeto de mayor honra que tú, y viniendo el que os convido ambos, te diga: Deja el sitio a esté, y pases entonces con vergüenza, a ocupar el último lugar “… Pasar la vergüenza ante los invitados, por las actitudes de voracidad imprudente y aprovechado, no ocurriría tal desprestigio siendo de sincera prudencia; veamos, el que baja confundido, turbado y abochornado, se siente humillado, no hay tal humillación a su actitud de aprovechado, apreciemos al que de atrás es llamado a ocupar el lugar que el hombre de la casa tiene reservado, vaya diferencia entre las palabras duras al aprovechado; …¡Este no es tu lugar! déjalo estoy esperando al que lo ocupará… al verlo llegar lo trata con suavidad, gusto y alegría de verle; …” Por el contrario, cuando seas invitado, ve a ponerte en el último lugar, para que, cuando entre el que te invitó, te diga: Amigo, sube más arriba Y entonces tendrás honor a los ojos de todos los convidados “…La enseñanza de Jesús queda a la posteridad de los siglos; …” Porque el que se levanta, será abajado; y el que se abaja, será levantado “… Evitar el temor de ser despreciado, amado a Dios.
hefelira@yahoo.com

 

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