REFLEXIÓN DOMINICAL

Antonio Fernández

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Compadece al sufrido, consuela al afligido

…” Al verla, el Señor movido de su misericordia hacia ella, le dijo: No llores “… (Lc 7, 13)
domingo, 2 de septiembre de 2018
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San Pablo, ilustrando a la conciencia humana en su verdadero sentido de la vida dice; …” Dios es rico en misericordia, por causa del grande amor suyo con que nos amó “… Nos ama y amará eternamente, la liberalidad generosa del Señor revela a los siglos, lo que por decir con más precisión, barrena en el corazón el amor más íntimo que poseemos, el de Dios Nuestro Padre que, amoroso nos lo da a conocer diariamente con toda amplitud, sin negarlo a nadie, así sea el alma más pecadora, como a la más santa, su condición misericordiosa del amor que Él nos concede, lo desmenuza en toda su verdad y claridad Santo Tomás; …”Dios no hace misericordia sino por amor “…Esta realidad espiritual es el amor íntimo de Dios por cada alma, la vive y goza, la inspira y conduce, como dice la parábola del tesoro escondido: …” El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo; un hombre, habiéndolo descubierto, lo volvió a esconder, y en su gozo fue y vendió todo lo que tenía, y compro aquel campo “…Aquí encontramos que ese tesoro es la fe en Cristo Nuestro Señor y la gracia que viene del Evangelio, ahondemos en él y encontraremos el tesoro de la vida eterna.

No podemos tocar el amor íntimo de Dios, ni lo podemos ver, el corazón en gracia, sí, se fascina porque lo vive y siente, sabe que el camino para conservarlo está en la perfección del alma, que en muchos es apatía, otros temor y más situaciones sin sentido, porque la gracia todos debiéramos como hijos de Dios ganarla, conservarla y no perderla, y seriamos partícipes de la elevación que el alma vive cuando el estado de gracia es en ella, es vivir la satisfacción del deber cumplido ante él Señor, Dios hace gracia a quien goza el bien espiritual por excelencia; la gracia es el don por el que Dios concede su infinita bondad; la gracia es el don sobrenatural, que la naturaleza divina excede las fuerzas de nuestra naturaleza, ya que por sí mismos no la podemos adquirir, solo se obtendra gracias a la voluntad de Dios, reza San Pablo; …”Porque si alguno cree ser algo, no siendo nada, el mismo se engaña “…Por eso, el don glorioso que se recibe de Dios, son por los méritos de Cristo Nuestro Señor, que habiendo padecido en su pasión, crucifixión y muerte santísima, nos conquisto la gracia al morir por nosotros en la Cruz del Calvario.

La misericordia y bondad, omnipotencia y paternidad están en Dios desde antes de todos los tiempos, en una inmensidad que no tiene fin porque en Él todo es infinito, virtudes inseparables de su naturaleza divina son múltiples e ilimitadas, la creación es obra de esa misericordia y bondad del Señor, para que teniendo el ser humano los medios y el lugar apropiado al pasar por este mundo, luche, se esfuerce y desarrolle en todos los ordenes de su existencia, no para ser absorbido por los goces de la vida, estos no fueron creados por Dios, para tal fin, es ahí donde está el punto del hilo de la vida que se puede romper, sino se obra con la gracia de Dios: las debilidades, flaquezas y miserias, permitidos por Dios, están dentro de nosotros mismos, de descuidarse socavaran la fe, y la espiritualidad, la moral y el orden de la vida en función de la salvación, recapacitando en este mal adherido, son los buenos deseos e intenciones de obrar bien y evitar el mal, sometiendo el cuerpo que se inclina a ellas, al no dejarlas de lado, cuando se convierte la vida en tormenta borrascosa, la perdida de la gracia en el pecador lo ha acorralado en el fondo de su corazón, por eso es fácil creer en las falacias efímeras que a diario ofrece el mundo de la perdición, no es el mundo diseñado por Dios que a diario pasa el ser humano por él, habrá de vencer los atractivos de la perversidad, de los pecados mortales, y agradecer a Dios el mundo que ha creado, donde la magnificencia de la naturaleza manifiesta en todo detalle, la obra de su divinidad, empezando desde tantas perfecciones que llevamos en nuestro cuerpo y lo que nuestros ojos aprecian en la naturaleza, todos son medios, para ganar la salvación, son medios de alcanzar la gloria eterna; el cristiano católico ha sido creado por Dios para crecer, multiplicarse y de la tierra obtener sus alimentos.

La misericordia de Dios siempre ha estado y está presente en las almas de todos los siglos como en todos los momentos de la existencia humana, el profeta David, elocuente y convincente, ilustra deseando que la posteridad de los siglos se convencerá arraigando en su corazón la revelación que el Espíritu Santo inspiro en él, y dice; …” Es el quien perdona todas tus culpas; quien sana todas las dolencias; El rescata de la muerte tu vida, Él te corona de bondad y misericordia, Él harta de bienes tu vida; tu juventud se renueva como la del águila “… Toda esta profecía se muestra en la resurrección del joven de Naím.
¿Que encontramos en las palabras de la profecía davídica? No es otra cosa, sino la necesidad de aceptar con fe, la ternura que Dios Nuestro Señor entrega; aceptar que su deseo es vernos en esta vida motivados en su gozo, en su alegría, en el jubilo de la virtud, de la oración, de la piedad, de aprovechar los bienes que vienen de su largueza divina, así se evitaran las preocupaciones, que por lo general tiene un punto de origen en el pecado cometido, sostenido y mantenido, cada quien se conoce y sabe que de un acto malo se derivan; dolores, penas y pesares, amarguras, tristezas y disgustos e intranquilidades como sobresaltos; cuando las aguas tranquilas del alma están en ella, la providencia de Dios obra y se recibe cuanto se necesita espiritual y temporalmente, nos defiende de sus enemigos, y por encima de ello entrega el mayor de los bienes de este mundo, la paz, dijo Jesús; …”Os dejo la paz, os doy la paz mía; no os doy Yo como la da el mundo.

No se turbe vuestro corazón, ni se amedrente “… Entendamos, lo que en este mundo es difícil obrar, pero el que ama a Dios y al prójimo y vive según el Evangelio, la paz de su alma se refleja en sus actos; pero el que no ama o dice amar sin amar en la realidad, utiliza sus falsas palabras amorosas como una pose ante los demás que no conocen su intención, que Dios la ve en todo su detalle, ese no puede ni podrá cumplir el mandamiento de Cristo Nuestro Señor, pobre infeliz, no conoce a Dios; continuando, nos refiere el gozo, dijo Jesús; …”Os he dicho estas cosas, para que mi propio gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea cumplido “ …Cuando tu esposa siendo novios, cuando tus padres, tus hermanos, tus abuelos o tíos, te dijeron en una ocasión movidos de ternura por tu edad, tus logros, tus actos y demás situaciones que originaron una expresión de cariño, te dijeron: …Te quiero… sin duda que se agito tu corazón, y mas si te dieron un beso que te hizo sentir que su palabra es real, te gozaste y animaste en extremo, pues bien cuando el ser humano sabe que es amado, está es su reacción; ¿Y porque no es lo mismo cuando escuchas en los Santos Evangelios las expresiones de Dios? Porque todas son para ti, en ellas te muestra el inmenso amor que vive y siente por ti, lo hace por intermedio de su divino Hijo, por los profetas, los Santos Apóstoles y todos los Santos, ese gozo debiera ser mucho y mucho mas mayor, porque es Dios quien te está diciendo: …Hijo mío te amo … ¿Por qué, al escuchar que Dios nos ama, no nos conmueve? Nuestro Amado Padre nos hacer saber que somos amados de Él, pero la frialdad calla el corazón que quiere exclamar con fuego, …Señor te amo … ¿Por qué no comprender que su palabra es el amor que no se comprende? Triste nuestra realidad.

Para ubicarnos en el amor a Dios, veamos: los santos Evangelios es la palabra de Dios, es verdadera, en ella nos dice como obrar porque su deseo es que por nuestro esfuerzo volvamos como hijos amados por Él ante Él, y lo despreciamos, en verdad somos ingratos; ¿Te conmueves al recibir una carta en que te manifiestan el amor que por ti sienten tus seres queridos? Hasta lloraras; convéncete, los Santos Evangelios, es la carta inmensa de amor que Dios entrega a cada alma que viene a este mundo, en ella siempre se va encontrar lo que se necesita para ser feliz no un momento, sino toda nuestra existencia terrenal, es la antesala del banquete celestial, encontramos el gozo, el aliento que viene del cielo de Dios nuestro Padre, que nos está diciendo; …Hijo mío no te distraigas en las cosas del mundo, cada vez que ahondas en mi palabra, te siento más cerca de mí, tu obrar es causa de un gozo que no tienes idea lo que me complace …Y así es, al profundizar en su palabra, derramaras lagrimas de arrepentimiento, que para Dios Nuestro Señor son cada gota un gozo, porque dijo Jesús; …”He recuperado mi oveja, la que andaba perdida” …
La generosidad de Dios Nuestro Señor es el bien que mueve la misericordia cuando conmovidas sus entrañas ve el dolor en las almas atribuladas.

Se conoce de Jesús, las muchas formas de lo que es su compasión y clemencia, ternura y bondad que están prestas para hacer llegar a las almas afligidas y desoladas, porque el dolor le conmueve, las lagrimas lo enternecen, el dolor lo agita, así sucede cuando nuestra vida va por mal camino, y las penas nos llevan a crisis de enfermedad, de problemas, agobios, a caminos sin salida por todo lo que se hizo y no debió hacerse, a Dios nuestro Padre lo ponemos en sufrimiento al no querer poner nuestra alma en condiciones de recibir su ayuda; cuando el alma esta en gracia de Dios, Él obra sin esperar a más, al arrepentimiento obra de igual manera, porque conoce la urgente necesidad espiritual y temporal; que difícil es para que la humanidad comprenda el amor de Dios por su alma.

La resurrección del joven de Naím en los Santos Evangelios, se narra de una muchedumbre que acompaña a Jesús, así quiso tener este cuadro de tanta gente, no para impresionar, sino para que siendo testigos de su prodigiosa obra que solo Dios puede hacer, despertará la fe y creyeran que Él es el Hijo de Dios hecho hombre, reconociendo sus pecados los perdonaría.

Por su omnipotencia conocía lo que iba a realizar, obro moviendo las almas a ser instrumentos por los que ilustrará las almas de los siglos, reconocer la obra de Dios, en su Santísimo Hijo Jesús.

Pongamos en nuestra mente al Evangelista San Lucas; …” Después se encaminó a una ciudad llamada Naím; iban con el sus discípulos y una gran muchedumbre del pueblo “… Afirmamos, Cristo Nuestro Señor avanza por los caminos de Israel en procesión, siempre adelante, los discípulos a su lado, como corte y la muchedumbre asemeja la feligresía siguiendo, su paso por las poblaciones anunciada por la gente que iba con Él, en muchos lugares sacan enfermos de diversos males, a no dudar, con su palabra y bendición los aliviaba, en la muchedumbre reina la paz y tranquilidad influidos por la santidad de Nuestro Señor, así hasta llegar con todos a Naím, la bella.


Es importante tener presente, lo que expone el Evangelista, aprecia la potestad de Jesucristo Nuestro Señor, poseer el dominio sobre las almas y las cosas de este mundo; …” Al llegar a la puerta de la ciudad, he ahí que era llevado fuera un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda, y venía con ella mucha gente de la ciudad “… No es que el difunto fuera una persona importante de la ciudad, o familia de reconocimiento, poseer campos o riqueza, era, por lo que se da a conocer, una familia sencilla, la multitud que forma el cortejo fúnebre se reunia en torno al difunto, era la costumbre en Israel, que al llevar un difunto, salían de las casas, o los que se encontraban con el cortejo en su camino, dejaban todo para acompañar al difunto y deudos, así que al salir la multitud de la ciudad se encuentran con la que venía con Jesús, y se hizo una enorme muchedumbre, donde todos estaban atentos al Señor, la madre en su pena no vio quien estaba tan cerca de ella.

Observemos, Jesús fue a la madre del difunto, desconocía lo que estaba sucediendo, nunca imaginó quien Jesús venía a ella.

En otros prodigios, se acercan a Jesús, le acercan los enfermos, le piden ponga su mano o con su palabra los sane, aquí nos enseñara que, en nuestras caídas, Él siempre ira en busca de nuestra recuperación, por eso dice el Evangelista…” Al verla, el Señor movido de misericordia hacia ella, le dijo: No llores “… ¿En cuántas ocasiones, a solas derramamos lagrimas por nuestras desavenencias, por nuestros errores o la perdida de un ser amado, desearíamos escuchar estas palabras, que nos confortarían en el acto, y más recibidas de Jesús? La madre del joven, vivió al instante la paz interior y el gozo en su alma, su corazón confortado aleja el dolor y la pena, quizá extrañada de lo que en su interior vivía, al levantar sus ajos a Jesús, se goza en su divino rostro de Jesús, que la conmovió y su fe a no dudar se avivo mas de lo que ya guardaba en su corazón, no pudo hablar, un nudo en la garganta cerro toda palabra, sin saber que hacer ni que decir, vio a Nuestro Señor y escucho, su corazón agitado.

Exclamaron los Santos y Santas de todos los siglos; … dichosos ojos de esa madre y de esa multitud que presencio la obra del que da la vida y la toma porque toda vida es suya; pero era como hoy una multitud pagana e incrédula, la curiosidad y el morbo la empujo “a ver “cómo ir a un espectáculo, para tener de que platicar, una multitud sin fe sin amor a su Creador, es igual al tiempo que vivimos.

Esclarece San Juan Crisóstomo aún más la obra de Jesús; …” Y le dijo: No llores. El consolador de los afligidos que mando a la madre que cesara en su llanto, nos enseña a buscar consuelo hasta en presencia de los muertos.

Es bueno el llanto que fluye de un corazón dolorido, es sagrado el llanto que se derrama como bálsamo sobre los difuntos, pero es necesario que sea templado en la presencia de Cristo, el Dios venido en carne a vestirse de muerte en la virginidad de la madre para matar la muerte y destruir su imperio …
…” Y se acercó y tocó el féretro, y los que le llevaban se detuvieron” ... Quienes llevan en andas al difunto, se detienen al peso de algo que los detien e hicieron alto, la voz imperativa de Jesús, ordena a la vida vuelva, ya que Él la da y la toma, ahora la retorna, por ello dijo; ...” Entonces dijo: Muchacho.

Yo te digo: ¡Levántate! Y el (que había estado) muerto se incorporó y se puso hablar Y lo devolvió a la madre” ... Recibe de Dios otra vez.

Lo que de Dios había recibido; …” Por lo cual todos quedaron poseídos de temor, y glorificaron a Dios, diciendo: Un gran profeta se levantado entre nosotros “…Compadece al sufrido, consuela al afligido.
hefelira@yahoo.com

 

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