REFLEXIÓN DOMINICAL

Antonio Fernández

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A la ofensa la penitencia es perdón

…"Deja allí tu ofrenda delante del altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda"… (Mt. 5, 24)
domingo, 24 de junio de 2018
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Enseña la Catedra nuestro Divino Maestro; …"Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian; bendecid a los que os maldicen, rogad por los que os calumnian"… Al instante salta el impulso malo, ¿Cómo he de hacer el bien al que me abomina? ¿Cómo he de bendecir al que blasfema contra mí? ¿Cómo he de rogar por aquel que me incrimina falsedades? El cristiano católico comprende, que en las palabras de Jesús Hijo de Dios, está dar y entregar el amor al enemigo, apreciemos esto aceptando de verdad renunciar a la venganza, al desquite o la represalia, pensando en el acto eficaz del perdón, comprensión y tolerancia por amor a Dios y al prójimo, que redundará en la salvación del alma, algo muy difícil de comprender en este y pasados siglos, que el primer deber del cristiano católico para con sus hermanos es perdonarlos por amor a Dios, ya que Él así lo pide; profundizando en ello, darse una oportunidad a recapacitar en el bien al prójimo, surgirá la pregunta; ¿En las ocasiones en que te han ofendido, injuriado, maldecido o ultrajado, insultado o mentido, denigrado, despreciado burlado del hermano con otras personas: has perdonado? De haberlo hecho, has sido causa del agradado a Dios por tu humilde proceder, has sido causa de gozo en el Señor, puesto que has convertido en realidad su promesa, cuando dijo en su agonía; …"Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" … Has justificado ante Dios la conducta de quien te ha agraviado y maltratado, atesorado bienes de salvación, cuyo valor es incalculable, pero sino has perdonado y has encendido en tu corazón la excitación de la ira, del deseo de venganza, del rencor y el resentimiento que se arraiga en el corazón, el odio a una creciente hostilidad y repugnancia al menospreciar la dignidad buena o mala del prójimo, todo ello conduce quiérase o no a la venganza contra el hermano, intrigar para que pierda su trabajo, sus bienes o desintegrar la familia, agredirle físicamente o causar la muerte, a esto y mas puede llevar al rencoroso, el asunto no termina con la maquinación del perverso al realizar el desquite, sino que el agresor ya no tendrá tranquilidad, ni paz en su alma, solo hasta que se arrepienta sinceramente, menos vivir en concordia con los demás, porque se siente acechado, y endurecido su corazón, se burla de la compasión y misericordia del mandamiento; …"Amarás a Dios y al prójimo como a ti mismo" …Para ese perverso es una nada, envuelto en el resentimiento encuentra satisfacción, solo en vengarse no razona, alerta se dispone pisotear al que sigue, lo hará continuamente porque ha hecho de ello un mal habitó, arraigando en su interior la venganza latente.

Por lo anterior, queda en el cristiano católico confiar con fe firme en la enseñanza de San Pablo recibida de su divino Maestro; …"No os venguéis por vuestra cuenta, amados míos, sino dad lugar a la ira, (de Dios) puesto que está escrito: Mía es la venganza: Yo haré justicia, dice el Señor “…
En alguna ocasión una incrédula en tono de duda, decía, quisiera conocer de todos esos que dicen son los mártires del cristianismo, se le dijo, son miles de mártires los que fueron la cimiente de donde surgieron millares de nuevos cristianos católicos.

Nuestra Santa Madre Iglesia sufrió persecuciones casi al punto de su exterminio, en forma intensa y persistente, no solo por el Imperio Romano, sino por las naciones paganas donde los Apóstoles predicaron, la buena nueva del reino de los cielos en naciones adoradores de ídolos que tenían como dioses, inspirados por el demonio, a pesar del poder y maldad del infierno Nuestra Santa madre Iglesia se ha mantenido incólume, y se mantendrá porque la promesa de Cristo Nuestro Señor es indiscutible, refiriéndose a este peligro dijo; …"Las fuerzas del abismo no prevalecerán contra ella"… La persecuciones constantes contra los primeros cristianos, duro aproximadamente tres siglos, deteniéndose la persecución cuando el Emperador Constantino se convirtió al cristianismo, aunque en pleno siglo y los pasados continua la persecución contra la Iglesia; de entre esos mártires se tomó uno que da a conocer la fuerza de fe, confianza y entrega por amor a Dios de esas almas en circunstancias donde el odio y desprecio era ley contra los primeros cristianos, también vemos que el valor de la vida no existía, ni para ellos ni para la gente de ese tiempo, con facilidad y atrocidad se arrebata la vida, y sin remordimiento de conciencia, vamos a lo que sigue.

La biografía de San Zosino, Mártir; …"Era soldado romano, y estaba en Sozopoli de Pisidia en tiempo del emperador Trajano, cuando un día que había oído celebrar y enaltecer, mucho los dogmas de la religión cristiana, dejo las armas y se fue en dirección a una iglesia para hacerse bautizar.

Al llegar cerca de la puerta fue descubierto por unos compañeros, que lo prendieron y llevaron al presidente Domiciano. Confeso a este su resolución, y desde luego fue condenado a los más atroces suplicios.

Se le suspendió de una cruz y se le ahogaba entre tanto con humo apestado; lo extendieron luego sobre un lecho de fuego, del cual salió ileso, y le metieron en seguida dentro de una nevera.

Al día siguiente volvieron a extenderlo sobre un lecho de ascuas, que al tocarlo el santo se trocaron en un fresco rocío, con cuyo milagro se convirtieron casi todos los circunstantes.

Después le calzaron unos zapatos erizados de puntas de acero por la parte interior, y le obligaron a correr delante del presidente; y por fin, viendo que salía con vida de tantos tormentos, lo dividieron en cuatro partes, y así alcanzó la corona de la gloria en el año 110"… No podía el poder romano perdonar que uno de sus soldados aceptara la doctrina de Cristo Nuestro Señor, por eso fue más cruel el castigo del alma que ya había ganado el premio de la gloria eterna, increíble dirán muchos, como resistir tanto castigo, es cierto, pero esta alma como otras fueron asistidas y fortalecidas por el Señor, salieron bien de tanto castigo, eso hizo atraer más almas a la verdad eterna como así fue.

Es de conocer que al padecer estos mártires el injusto castigo que reciben, no había odio ni coraje contra el Emperador y los que le rodeaban, incluso contra los verdugos no lo había, sino la súplica a Dios de perdonarlos.


Este proceder de tortura era común en la antigua Roma, exacerbada más con los primeros cristianos, volvemos al punto, no había consideración a la vida, no había consideración al valor de la dignidad, ni consideración ni respeto por el noble romano convertido en cristiano o ser mujer que aceptaba a Cristo: la disyuntiva era, o pones incienso en el ídolo llamado júpiter o mueres, la vida que desde el nacer se cuidada con esmero por los padres de familia, en un plumazo quedaba exterminada a causa de un ídolo.

Nuestro Señor Jesucristo, vino al mundo a salvarlo del pecado y perfecciona la Ley de Moisés, que los sumos sacerdotes, escribas y fariseos del sanedrín mal interpretaban, por ello el Señor al referirse al quinto mandamiento de la Ley de Dios dijo; No matarás, muestra su justicia y misericordia, llevando las almas de todos los siglos a reflexionar, por lo que nos conduce al punto de partida, ¿Dónde nace el mal dentro del ser humano? …"Porque del corazón salen pensamientos malos, homicidios, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias"… Así inicia el camino que para arrebatar la vida del prójimo, pide el Señor con ello recapacitar y frenar, detener y expulsar del corazón la incitación maligna, que San pablo siguiendo el deseo del Divino Maestro, ilustra a la posteridad de todos los siglos al decir; …"No te dejes vencer por el mal, sino domina el mal con el bien"… ¿Siendo la ilustración tan sencilla, el pecador se deja acometer por el pecado grave, de arrebatar la vida ante Dios, único dador de la existencia humana, que él puede tomarla en cualquier momento? La soberbia maligna y la cólera unida a la ira, apoyada en el coraje, los actos de rencor fluyen del interior, a poner en ridículo al ofendido, haciendo ostentación exagerada por la misma razón exalta dichos, fantasioso inventa hechos, por eso sus comentarios exagerados por la misma razón son irónicos y burlones, sus criticas ásperas, ponen en entre dicho la honorabilidad del prójimo, el pecador adherido a su inclinación, podrá engañar y mentir, Dios conoce de las almas.
Cristo Nuestro Señor, vino a perfeccionar la Ley, su enseñanza demostraba al pueblo, los graves errores del sanedrín, en respuesta hizo correr la voz en este sentido; …Quieres abolirla por lo que el Señor se adelanta a su murmuración; …"No vayáis a pensar que he venido a abolir la Ley y los Profetas.

Yo no he venido para abolir, sino para dar cumplimiento"…Es lo que va a enseñar sobre como perfeccionar la Ley para la salvación del alma, y no quede duda del mandato divino.

Ante el pueblo desconocedor de la Ley, los escribas y fariseos, se mostraban minuciosos y exigentes guardadores de la Ley, se mostraban ser los únicos, y por lo tanto solo ellos podían comentar o recomendar que hacer en tal o cual cosa para obtener el reino de los cielos, la realidad fue utilizar con vanidad y orgullo la justicia que ellos habían hecho para sus intereses, la Ley utilizada como parapeto, un medio, una conveniencia personal de donde dijo el Señor; …"Os digo, pues, que si vuestra justicia no fuese mayor que la de los escribas y fariseos no entraréis en el reino de los cielos"… ¿Qué nos dice con ello Jesucristo Nuestro Señor? Que la perfección, la gracia y la virtud debe ir más allá de la actitud de aquel que se dice cumplir con la Ley de Dios, su doctrina y mandamiento, porque muchos como Él dicen y no hacen, gritan y hasta ahí, se ostentan con vanidad ser lo que no son, y obran no como seguidores de Cristo, sino como engañadores inicuos.


Continua Jesús con su Catedra; …"Oísteis que fue dicho a los antepasados: No matarás: el que matare será reo de condenación"… Lo enunciado en la Ley que perfeccionado y manifestádo por el Nuevo Legislador, Hijo de Dios, poseedor de la autoridad para depurar toda aspereza que evite confundir, dejando confirmado al mandato por el que Dios su Padre dio los mandamientos, el mal y maldad está en la mala interpretación, por eso su misión es corregirla, y se eviten confusiones en el pueblo.

Cristo nuestro Señor, por decir abrillanta al verdadero sentido del mandamiento, no solo va a lo externo, va al punto importante del alma, va a sus facultades, ya que ahí surge el bien y el mal proceder, por ello ya no será licita la cólera contra el hermano, porque está es causa de crimen.

En Israel al causar la muerte, el asesino era obligado comparecer a juicio ante el tribunal local donde se cometió el ilícito.
Con énfasis y autoridad propia que nunca se atribuyó Moisés, ya que él era Profeta y Jesús, el Hijo de Dios;…"Mas Yo os digo: Todo aquel que se encoleriza contra su hermano, merece la condenación; quien dice a su hermano “raca” merece el sanedrín, quien le dice “necio” merece la gehena del fuego" … Tiene tal fuerza su palabra, que la cólera queda reconocida por el Señor como si el colérico hubiera cometido el crimen contra el prójimo sobre el que ha descargado su furia y su rabia, ha descargado la violencia de su ira y enfado, conducta de la que dará a Dios cuenta de ello.

Por lo que habremos de valorar y apreciar, que no son lícitas las palabras, obras y pensamientos ante Dios, cuando las palabras siendo injuriosas hieren la honra del hermano, quien dice “raca” a su hermano, le está diciendo imbécil, ese también comparecerá en el sinedrio, a este se reservará resolver casos graves, comparado con un homicida, y quien diga necio al hermano, le esta diciendo malvado, impío o maldito de Dios, ese ira a la Gehenna, lugar donde los idolatras ofrecieron sus victimas humanas a los ídoslos, lo que era sinónimo de infierno.

La consecuencia de la perfección de la Ley obrada por Cristo Nuestro Señor, queda esclarecida que la simple acción de la ira, que no tenía sanción, ahora Cristo Nuestro Señor legislador, muestra ser causa de la justicia de Dios, por lo que habremos de vivir en buen orden en paz con el hermano; …"Si, pues, estas presentando tu ofensa sobre el altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo que reprocharte" … Esta legislación legislada por Cristo Nuestro Señor muestra la especial importancia para ser recibido, escuchado para conceder al pecador la gracia por parte de Dios, si hubo, hay y continuará la ofensa y la discordia con el hermano, es tan importante para Dios que acepta al pecador, detener el acto mas sagrado de nuestra Religión Católica, el Santo Sacrificio, para que haciendo penitencia reciba el perdón por haber ofendido tan gravemente al prójimo, sea con culpa de pecador, o sin ella, abandonar el altar e ir a pedir el perdón por la confesión no volverlo a ofender.

Ya que el que injuria es un deudor del injuriado; …"Deja allí tu ofrenda delante del altar y ve primero a reconciliarte (penitencia) con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda"… De ello nos dice San Agustín; …"Si ofendiste en algo al hermano, ve a reconciliarte, no con los pies del cuerpo, sino con el movimiento de tu espíritu, que te lleve a prosternarte ante el hermano en presencia de Aquel a quien debes ofrecer tu don.

Porque has de rectificar el amor donde tuvo su desviación, en el corazón"… Por eso, aquel que se justifica al decir que intentó causar un daño sin desearlo, pero se lo causó al prójimo, no queda justificado porque al ofenderlo lo hizo con odio hacia el prójimo.

Por más que el injuriador pecador diga, justifique, hable, a consecuencia del hecho no hay razón que justifique los actos cometidos, decir que el otro, ofendido fue el causante, fue el que me ofendió, tampoco está justificado, porque eso es a propósito no dejarse vencer por el mal.
hefelira@yahoo.com

 

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