REFLEXIÓN DOMINICAL

Antonio Fernández

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El amor de Jesús es salvar las almas

…“Yo soy el pastor, el Bueno. El buen pastor pone su vida por las ovejas”… (Jn 10, 11)
domingo, 15 de abril de 2018
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Reza el Salmo de David; …“Toda la tierra está llena de la misericordia de Dios”…Y así es, nada hay, no sólo en la tierra, sino en el universo y en los cielos, donde no esté presente el destello amoroso de su infinita misericordia, todo lo que Él ha creado tiene el sello impregnado de este bien, que ilustrá aún más la profecía, que dice; … “Padre de las misericordias y Dios de toda consolación” …La humanidad, es lamentable que no se quiera entender, la realidad que Cristo Nuestro Señor nos da a conocer cuando se presenta así mismo, ser Él quien ha entregado su vida por sus hijos, y sus hijos cierran ojos y oídos, reprimiendo de su boca, lo que el corazón excitado desea reconocer.

Todo hijo de Dios, estrictamente hablando, sólo son los bautizados; los que no son bautizados, son criaturas de Dios, instruye el Catecismo…El bautismo nos da la gracia que nos hace hijos de Dios, merecedores de su gloria…Por lo que es sin excepción, obligado disponer las potencias del alma, en aceptar de corazón y reconocer que creado por Padre tan amoroso, estoy obligado a poner mi ser y obrar por los hermanos, que es nuestro prójimo, especificado por Jesús cuando adoctrina a su pueblo y la posteridad de los siglos…“Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo”…En este mandamiento, Cristo Nuestro Señor es el ejemplo en palabra y obra cumplida, al entregar su alma para redimirnos del pecado, misión por la que fue enviado al mundo por Dios su padre, desde Getsemaní, la flagelación inconcebible azotamiento, pasando a su pasión y muerte, habiendo derramando su preciosísima sangre pago con cada gota de ella, una sola hubiera bastado, porque cada una vale más que toda esa carretada de metal que se guarda en las entrañas de la tierra, y que el ser humano envidia poseerlos, así fue como los pecados tuyos y de la humanidad se liquidaron para poder obtener la salvación eterna, así lo muestra el peso de tantos pecados que Jesús llevó en la Cruz sobre sus divinas espaldas camino al monte Calvario, que lo hicieron caer al suelo tres ocasiones, valoremos, todo fue por amor a ti, lo que le llevó a esta situación, ha sido por ti que lees estas letras, por ello pregunto ¿Valoras la ofrenda y sacrificio de Jesús a Dios su Padre que obró por ti? ¿Qué has hecho por dignificar tu alma ante Él, que dio su vida para salvarte? ¿Cuánto bien será para tu salvación, comprender el infinito amor y misericordia de Dios? Al que no le interesa, no se preocupa, ¡Claro! Que sólo por el momento, escucha de otros y la crítica de ellos la hace eco, no escucha el acto por sus actos, la caridad que otros le manifiestan para salvar su alma que la tiene en peligro, pero como ve que no pasa nada, aumenta su indiferencia, disimulo y apatía, no vislumbra que está en tiempo de reconciliarse con Dios su Creador, es entender, la paciencia del Señor está limitada mientras esté en vida el pecador; el cristiano católico que cree en la divinidad de Cristo Nuestro Señor, se empeña a diario cumplir su doctrina y mandamiento legislados por Jesús, se refugia y ampara, abrigando su alma en Él, modifica su tibieza en devoción; la indiferencia en reflexión, esforzándose en aumentar la intensidad de su fe, corrige errores, modifica su conducta indolente hacia Dios, rogando que su divina misericordia sea en él, si persiste, logrará el cambio que aspira, dejando de lado la forma de vida a que estuvo sometido, cuando el pecador arrepentido escudriña la forma de elevar su alma, obra el amor de Dios.

El amor, es el bien de Dios en las almas, pero mal interpretado por el ser humano, al que da la desviación frívola se inclina a lo perverso el sentimiento de amor entre las personas; la misericordia de Dios, se confunde, diciendo que ser misericordioso es rendirse, ceder y perder, en este siglo, serlo es perder el tiempo, al creer y esperar de ella, esto y mas tiene entendido la humanidad de hoy sobre la compasión, clemencia y comprensión al prójimo, está fuera de su deseo.

El ser humano toma a su conveniencia los bienes que Dios deposita al interior de su alma, no hacen de ellos obras y actos que la encaminen a su salvación, no son aplicados a obtenerla, depositados por Dios, disimulado los destina en acomodar su vida al fin del placer que por sus actos muestra donde está el fundamento de su vida.
La realidad es que la bondad generosa de Dios por la salvación de las almas, no tiene medida ni extensión, es infinita, de donde sería ideal comprender, valorar y arraigar en el alma y corazón, entendimiento y voluntad, como en palabra, obra y pensamiento, que la misericordia de Dios es el mayor atributo, es la mas altísima propiedad de Dios hacia nosotros miserables pecadores, dice Santo Tomás; …“Dios rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó” …A su atributo divino va adherido el amor de Dios, uno y otro no se pueden separar de la voluntad de Dios, por ser de su naturaleza divina, Dios en su obrar es sincero y limpio su amor.

El amor de Dios, es pasión y preferencia, fervor y predilección del Señor por las almas, insistiendo: solo en vida, al morir, se pierde el valor misericordioso de la salvación, ya no serán efectivos los medios de salvación hasta el último latido del corazón, al salir el alma del cuerpo recibirá la justicia de Dios, por eso, la obtención del atributo y pasión divina, dice San Buenaventura; …“El acto perfecto de amor, consiste en darse plenamente con dinamismo esencial y personal”…Por su perfección, sólo Dios la da al cristiano católico bautizado, pero atención, no es preferencia hacia este para que se salve por el hecho de serlo, este habrá de ganar en su vida a pulso, la gracia santificante, de perderla, buscarla, recuperarla y no perderla; creer que por el hecho de estar bautizado se tendrá esa prioridad, ¡error! Toda la vida es guerrear en obtenerla y conservarla.

Ser cristiano católico es buen principio y buen avance, lo meritorio ante Dios es el paso por este mundo de prueba, la perseverancia que vence toda tentación y atractivo de perdición sin apartarse de Él, repitiendo; al final de la vida terrena se entregará el alma a Dios, y juzgará los actos, después vendrá la consolación o condenación de Jesús.


San Francisco de Asís adoctrina e instruye a la humanidad de los siglos en el amor de Cristo Nuestro Señor; …“Nos demostró con su muerte cuán fuerte es el amor en que ama el Padre a las almas” …Por lo que nuestro sentimiento de ese amor es cincelarlo y moldear nuestra vida en los del Verbo Encarnado, que en el Sermón de la montaña manifiesta a profundidad, cuando dijo; …“Bienaventurados los que tienen misericordia, porque para ellos habrá misericordia” [.]Bienaventurados los de corazón puro, porque verán a Dios” …Refiriéndose a sus palabras San Agustín expone; …“Mucho la caridad y el amor a Dios y del prójimo”… En todo lo anterior y mucho más, Jesús muestra su compasión y comprensión de amor en la parábola del Buen Pastor, presentándose así mismo que es el Buen Pastor, la diferencia es que quien pastorea las ovejas, estas conocen su voz y acuden a su llamado, Jesús, conoce la voz de todos sus hijos, puesto que como Dios los ha creado, y pocos son los que acuden en torno a Él al escuchar su voz, que identifican ser la de su verdadero Pastor, porque es la única que lleva al redil del Señor, por lo que otra voz es empalagosa, melosa y fastidiosa, así es el engaño, sutil cuando se habla con mentira y no con verdad, esa no debe ser oída porque en ella está el engaño malo y el ladrón.

Jesús en la parábola del Buen Pastor habla a los fariseos, mostrándoles que conoce la falsedad de sus engaños para tener sometido al pueblo, y enseña; …“Yo soy el Pastor, el Bueno.

El buen pastor pone su vida por las ovejas”… Ciertamente dijo Jesús amoroso; ...“pone su vida” …En ello deducimos, no fue palabra al aire, como acostumbra el ser humano, prometer para quedar bien y no cumplir porque no le interesa; Jesús dijo que se expondría, así fue, lo cumplió en su pasión, crucifixión y muerte, no dudó padecer ni perder su vida, para defender sus ovejas.

Hizo saber a los suyos y al pueblo de Israel como a los dirigentes religiosos del sanedrín su misión, no lo hizo como cosa propia, lo demostró con las profecías mesiánicas como se iban cumpliendo en Él; …“Dijo, el Espíritu del Señor está sobre Mí, porque el me ungió [.] Entonces empezó a decirles: Hoy esta Escritura se ha cumplido delante de vosotros”… Quede claro, la palabra de Jesús es tenerla en la mente, lo dicho por Él es obra y profecía que se cumple, por ello, da a conocer al mundo, que Él es el Pastor, el Bueno, al padecer sufre, lo hizo no por ostentación o vanidad, sino por sus amadas ovejas, a las que vino a salvar del pecado.

La obra de Cristo Nuestro Señor no se termina en su paso por el mundo, continúa en las almas a través de los siglos, por ello va a todas partes, y nunca sola las deja, a ellas da la luz de prevención, a ellas ilumina su conciencia, y mueve su voluntad a evitar caer, como Buen Pastor, no cesa de llamar a su corazón, aunque muchos desconozcan su palabra, a los pocos toca su conciencia la dulce voz de su pastor.


Jesús mirando a los siglos, vio la necesario que su palabra sea alerta a la palabra turbia, engañosa y pertinaz del falso profeta, como hoy proliferan, también en su tiempo lo fueron sus enemigos, al malinterpretar su palabra, hasta acusarlo de estar en contubernio con el demonio, no habla de un mercenario que trabaja solo por dinero, dijo;…“Mas el mercenario, el que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, viendo venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa”…El mercenario es un prestador ostentoso de servicios inseguro, nada en él es confiable, es convenenciero, infiel a sus principios y timorato pusilánime, se vende al mejor postor, cuando es necesario dar prueba a su pagó, es huidizo, labioso y mentiroso, no se puede confiar en la fidelidad de una persona infiel, siendo arriesgado confiar en la “lealtad” del mercenario, esté sin escrúpulos vende lo que no debe decir, vende a la persona al que sirvió, vende su doctrina, vende hasta su alma con tal de librar la situación en que cayó su engaño, estos engañadores se encuentran en todas partes del mundo que vivimos, por ello Jesús nos alerta a estar prevenidos contra su maldad y perversidad.

Jesús, da a conocer que son sus palabras la perfidia del mercenario, que carece de temores y es capaz de entregar como Judas Iscariote hizo del Señor, cuando Él le dijo; …“¿Judas con un beso entregas al Hijo del Hombre?” … Por eso se dijo reglones atrás, en el mercenario de momento es gloria, gozo y dinero, pero todo llega al término de tiempo, Judas Iscariote no fue la excepción, pagó el mercenario su traición, sea en lo sagrado la predicación engañosa del evangelio de Cristo; la lealtad indisoluble: del matrimonio, el demonio mete sus males como la cizaña en las voluntades limpias y generosas.


Refiriéndose Jesús al cristiano católico, revela que el mercenario no respeta compromiso, juramento o palabra de honor, acostumbrado a venderse al mejor postor;… “porque es mercenario y no tiene interés en las ovejas”…Carece de principios, doctrina, mandamientos, para el mercenario es nada, es primero en la presunción y exhibición, Jesús pide que el Pastor de las ovejas catequice sus ovejas con su doctrina y mandamiento; pide alimentarlas con los pastos de la Eucaristía, pero el pastor mercenario lleva las ovejas por caminos peligros exponiendo su vida sin remordimiento a otras tendencias, pierde el rebaño confiado a su cuidado morir desamparadas.

¿Dónde está la esperanza de salvación? En Jesucristo Nuestro Señor y sólo en ÉL, por lo que, confiando de nuestra parte con fe en su palabra, conforta el alma escucharlo cuando dijo; …“Yo soy el Pastor bueno, y conozco las mías, y las mías me conocen”…Jesús fue enviado a su pueblo, pero como este no lo escuchó, ni lo aceptó, sino que lo rechazó y negó su divinidad, no habiendo calado la voz de su Pastor; …“Escogerá de entre los gentiles un pueblo para su Nombre” … Enseñan los Hechos de los Apóstoles: La voz de Jesús llama a sus ovejas por su palabra y ejemplo en los Santos Evangelios, muchos ajenos dirán, yo la tengo, para el cristiano católico esa voz no le es familiar, la desconoce, tendrá una semejanza, pero el engaño esta precisamente en esas palabras, por lo que se debe estar en alerta para no ser seducido.

El cristiano católico busque por la oración la fortaleza de su alma, con la frecuencia de sacramentos, Dios obra en el alma y a la vez dador de la gracia, es cuando podemos afirmar, el Señor, me inspira a estar a su lado, me dispongo a no dejarlo permaneciendo con Él.

Amorosamente Jesucristo Nuestro Señor se da a las almas que son incesantes en permanecer agradables a su vista, a las que eleva su amor cuando dijo; … -así como el Padre me conoce y Yo conozco al Padre-Y pongo mi vida por mis ovejas “…Confiado el cristiano católico en Él, se goza escuchar el conocimiento reciproco, del Hijo a su padre, como del Padre al Hijo, consuela el alma la voz del buen pastor, el conocimiento y amor íntimo del Padre y del Hijo, así Jesús y el alma están unidos.

Jesús le comunica vida, conocimiento y amor por la fe y la gracia, de donde Jesús dijo; …“Y pongo mi vida por mis ovejas” …
…“tengo otras ovejas que no de este aprisco.

A ésas también tengo que traer; ellas oirán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor”…No es fácil para el mundo creer de verdad, que Dios es bueno y nos ama, pide reciprocidad, y no se le da, prometemos y no cumplimos, de momento decimos animados y motivados, ¡Señor ayúdame!, cuando la ayuda requiere cumplir las condiciones que el Señor nos manifiesta, se duda y lo que esperábamos la fe se detiene por la pérdida de ella, dice el dicho; …No aguantas nada… pasa lo mismo cuando Pedro dijo al Señor; …“Si eres Tú, mándame, ir a Ti sobre las aguas.

Él le dijo: ¡Ven! [.]Pero, viendo la violencia del viento, se amedrentó, y como comenzase a hundirse, grito ¿Señor, sálvame!”…San Pedro dudó y se hundió, esto es lo que sucede en la humanidad, a no dudar también en el cristiano católico, que, al dudar de la esperanza puesta en Dios, pierde los bienes que con esfuerzo logro, de donde es necesario profundizar en el amor de Jesús por salvar las almas, y salvarlas con la oración salvadora; …“¡Señor, sálvame!”...
hefelira@yahoo.com.

 

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